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Corea del Sur se prepara para prohibir la carne de perro, la medida entrará en vigor hasta febrero del 2027

Durante décadas, los días más calurosos del verano en Corea del Sur estuvieron relacionados con el consumo de alimentos considerados capaces de ayudar a recuperar energía durante las altas temperaturas. Entre ellos se encontraba el bosintang, un guiso elaborado con carne de perro.

Sin embargo, la tradición atraviesa sus últimos momentos. El tercer y último «boknal» de 2026, celebrado este viernes, fue también el último de estos días de calor antes de que la prohibición nacional sobre la cría, sacrificio y comercialización de perros destinados al consumo humano entre completamente en vigor en febrero de 2027.

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Uno de los lugares donde este cambio resulta más evidente es el mercado de Moran, en Seongnam, cerca de Seúl. Durante años, este sitio fue uno de los principales puntos de venta de carne de perro en el país y llegó a concentrar numerosos restaurantes dedicados a este tipo de comida.

Hoy, el panorama es muy diferente.

Muchos establecimientos han cambiado sus menús y ahora ofrecen alternativas como el estofado de cabra negra. Los pocos comensales que todavía buscan bosintang son, en su mayoría, personas de edad avanzada.

Kim Yong-book, presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Moran y trabajador de la zona desde hace más de cuatro décadas, describió el lugar como prácticamente desolado frente a lo que fue en el pasado.

Una costumbre que perdió popularidad

El declive del consumo de carne de perro no comenzó con la nueva legislación. En los últimos años, la práctica ha perdido aceptación entre la población surcoreana, principalmente por el crecimiento de la cultura de las mascotas y una mayor preocupación por el bienestar animal.

Una encuesta realizada antes de la aprobación de la ley en 2024 mostró el cambio en las preferencias de la población. Más del 90% de los participantes aseguró que no tenía intención de consumir carne de perro en el futuro y más del 80% manifestó su respaldo a la prohibición.

Además, cerca del 95% dijo que no había consumido este tipo de carne durante el año anterior.

La legislación afectará a miles de personas y negocios relacionados con esta actividad. Datos del Gobierno señalan que más de 5,600 establecimientos se encuentran dentro del sector impactado por la nueva normativa, mientras que una gran parte de las granjas dedicadas a la cría de perros ya habría cerrado antes de que concluya el periodo de transición.

Una ley que cambiará la industria

El Parlamento de Corea del Sur aprobó en enero de 2024 una legislación que prohíbe la cría, sacrificio, distribución y venta de perros destinados al consumo humano.

La norma contempla un periodo de adaptación de tres años, por lo que su aplicación completa comenzará en febrero de 2027. A partir de entonces, quienes incumplan las disposiciones podrán enfrentar sanciones económicas y penas de prisión.

Las autoridades también anunciaron programas de apoyo para los ganaderos, distribuidores y propietarios de restaurantes que tendrán que abandonar esta actividad y buscar nuevas alternativas comerciales.

El impulso definitivo para terminar con este comercio tomó fuerza durante el Gobierno del entonces presidente Yoon Suk-yeol. Su esposa, Kim Keon Hee, conocida por su defensa del bienestar animal, también manifestó públicamente su respaldo a la prohibición.

Comerciantes enfrentan un cambio difícil

Para quienes llevan décadas dedicándose a la venta de estos platillos, la transición no resulta sencilla.

Lee Kang-chun, propietario de un restaurante y antiguo dirigente de una asociación de comerciantes del sector, lleva 37 años trabajando en esta actividad. Aunque considera que terminar con el consumo de carne de perro es una decisión adecuada ante los cambios sociales y la imagen internacional de Corea del Sur, reconoce que el proceso también representa una pérdida para quienes dependieron económicamente de este negocio.

El comerciante explicó que algunos de sus clientes habituales tienen entre 70 y 90 años y llegan desde diferentes lugares para comer un platillo que consideran parte de sus costumbres y que, según ellos, les ayuda a recuperar fuerzas.

La situación se vuelve todavía más complicada porque los negocios que han cambiado a otras opciones no necesariamente consiguen recuperar los ingresos que obtenían anteriormente.

En el mercado de Moran, varios establecimientos han comenzado a vender estofado de cabra negra como alternativa, pero los comerciantes aseguran que adaptarse a la nueva realidad ha sido complicado.

Entre la tradición y el cambio

Durante el último día de boknal de 2026, algunos clientes acudieron al mercado para consumir bosintang pese a que saben que la tradición está cerca de desaparecer.

Yoo Jin-sam, de 69 años, contó que consume este platillo desde que tenía poco más de 20 años. Aunque dijo aceptar la decisión del Gobierno, reconoció que extrañará poder comerlo.

Su postura refleja parte del debate que todavía existe en torno a esta tradición. Para algunos ciudadanos, la prohibición representa un cambio necesario en la relación de la sociedad con los animales. Para otros, supone la desaparición de una costumbre que formó parte de su alimentación durante décadas.

Mientras la fecha límite se acerca, los restaurantes que todavía sirven carne de perro enfrentan una cuenta regresiva. En febrero de 2027, esta práctica dejará de estar permitida legalmente en Corea del Sur y una tradición que durante generaciones formó parte de ciertos sectores de la sociedad llegará oficialmente a su fin.

Con información de El Economista.

AS.

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