El sismo de magnitud 5.9 registrado durante la madrugada del domingo en el este de Japón dejó 37 personas heridas en cinco prefecturas, de acuerdo con autoridades locales y la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres citadas por medios japoneses.
De acuerdo con información recogida por agencias internacionales, del total de lesionados, 15 personas resultaron heridas en Tokio, nueve en Saitama, ocho en Kanagawa, cuatro en Chiba y una en Ibaraki.
Según reportes recogidos por el diario japonés Yomiuri, varios de los afectados se encontraban dormidos cuando ocurrió el movimiento y se levantaron rápidamente de sus camas debido a la alarma provocada por el temblor.
Además, los servicios de emergencia atendieron casos específicos en Saitama y Kawasaki.
Entre los lesionados se encuentran un joven y una mujer de aproximadamente 70 años en Saitama, mientras que en Kawasaki, al sur de Tokio, tres personas resultaron heridas, según información de los bomberos locales.
La mayoría de las lesiones fueron leves y estuvieron relacionadas con caídas o golpes contra muebles y puertas.
Los daños materiales reportados hasta ahora son limitados. En el distrito tokiota de Koto se rompió una tubería subterránea de agua, lo que provocó una fuga sobre una calle.
La avería fue reparada posteriormente, de acuerdo con imágenes difundidas por la televisora pública NHK.
Por otra parte, el movimiento provocó retrasos en algunas líneas ferroviarias de la región mientras los operadores efectuaban revisiones de seguridad. Los trenes bala Shinkansen mantuvieron sus operaciones con normalidad, según East Japan Railway.
En materia de infraestructura crítica, no se reportaron anomalías en las instalaciones nucleares de la zona. La Autoridad de Regulación Nuclear indicó que no había incidencias en las plantas de Tokai 2, en Ibaraki, ni en Fukushima Daiichi y Fukushima Daini.
Ante la posibilidad de nuevas sacudidas, la Agencia Meteorológica de Japón recomendó mantener la precaución durante los próximos días, con especial atención a las primeras 48 a 72 horas, debido a la posibilidad de otro movimiento de intensidad similar.
El gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi estableció un mecanismo de coordinación para recopilar información sobre posibles daños y mantener informada a la población.
Con información de La Razón
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