Los colectivos de búsqueda en Sonora confirmaron que los restos localizados el pasado 24 de marzo en la carretera 26, a la altura del kilómetro 46, corresponden a Marco Antonio Sauceda Rocha, hijo de la activista Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora. La identificación fue validada por la Fiscalía estatal mediante pruebas de ADN, poniendo fin a más de seis años de incertidumbre tras su desaparición en mayo de 2019.
De acuerdo con el colectivo Jóvenes Buscadoras de Sonora, los resultados genéticos fueron concluyentes y notificados oficialmente el 30 de marzo. A través de redes sociales, confirmaron que los restos hallados coincidían plenamente con los de Marco Antonio, una noticia que, aunque esperada, representa un momento profundamente doloroso para la familia.
El hallazgo ocurrió en una zona donde previamente se han encontrado restos humanos. Durante una jornada de búsqueda en campo, la propia Ceci Flores localizó fragmentos óseos y una prenda que identificó como perteneciente a su hijo. Tras ello, el área fue asegurada por autoridades, quienes realizaron un cateo de dos días para recolectar evidencias y trasladarlas a análisis forense.
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Aunque el estado de los restos complicó el proceso pericial, finalmente se logró obtener un perfil genético que coincidió con el de Marco Antonio, de 32 años. Hasta el momento, Ceci Flores no ha emitido un posicionamiento público, mientras que colectivos y familiares han mantenido comunicación constante durante el proceso.
El colectivo Jóvenes Buscadoras de Sonora expresó que este momento representa un cierre doloroso, pero necesario para la familia. En un mensaje, señalaron que la memoria de Marco Antonio permanecerá viva, destacando el amor y la lucha que han acompañado su búsqueda durante años.
Se informó que el velatorio se realizará este 31 de marzo en el domicilio de Ceci Flores, en Bahía de Kino. Se espera que en las próximas horas las autoridades estatales emitan información oficial sobre el proceso.
Marco Antonio desapareció el 4 de mayo de 2019 en Bahía de Kino, tras ser interceptado por hombres armados junto a su hermano. Aunque uno de ellos fue liberado, él nunca regresó. Su caso se suma a la desaparición de otro hijo de la activista en 2015 en Sinaloa, hechos que motivaron la creación de Madres Buscadoras de Sonora, colectivo que ha participado en la localización de más de dos mil cuerpos en fosas clandestinas en el país.
Con información de Crónica
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