Tras casi 25 años de negociaciones, el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea firmaron este sábado el acuerdo que da origen a la zona de libre comercio más grande del mundo, un hito que marca un nuevo capítulo en la relación económica entre ambos bloques.
La firma se realizó en el teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, un recinto de alto valor simbólico, ya que ahí mismo nació el Mercosur en 1991. Al acto asistieron casi todos los presidentes sudamericanos del bloque, con excepción del mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien se encontraba recibiendo a parte de la delegación europea en su país.
El presidente argentino, Javier Milei, calificó el pacto como “el mayor logro del Mercosur desde su creación” y afirmó que su gobierno continuará impulsando acuerdos comerciales con países como Estados Unidos, Japón y Emiratos Árabes Unidos, bajo una visión de apertura de mercados. Por su parte, Lula da Silva señaló que el acuerdo representa “la respuesta del multilateralismo al aislamiento”.
En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que el acuerdo crea un mercado de 720 millones de personas y subrayó que se trata del mayor tratado comercial vigente a nivel global. En conjunto, Mercosur y la Unión Europea concentran cerca del 25% del Producto Interno Bruto mundial.
El acuerdo contempla la eliminación progresiva, a lo largo de 15 años, del 90% de los aranceles en el intercambio de bienes entre ambos bloques, cuyo comercio alcanzó en 2024 un valor superior a los 128 mil millones de dólares. Aunque se mantendrán cuotas y mecanismos de protección para productos sensibles como carne, azúcar, arroz y miel, el 77% de las exportaciones agropecuarias del Mercosur hacia la UE quedará libre de aranceles en un plazo de diez años.
A cambio, los países europeos podrán exportar con menores barreras maquinaria industrial, equipos eléctricos, automóviles, productos farmacéuticos y bienes manufacturados al mercado sudamericano. Aranceles que hoy llegan hasta el 35% en sectores como el automotriz se reducirán de manera gradual.
No obstante, el acuerdo ha generado fuerte oposición en varios países europeos, especialmente en Francia, Polonia, Irlanda, Hungría y Austria. Agricultores y ganaderos han encabezado protestas al considerar que enfrentarán una competencia desleal debido a los menores costos laborales y ambientales en Sudamérica, así como a las diferencias en normas sanitarias y de bienestar animal.
Expertos coinciden en que mientras industrias europeas como la automotriz se verán ampliamente beneficiadas, el sector agropecuario podría enfrentar mayores presiones. Esto explica, señalan analistas, el entusiasmo de países como Alemania frente a la cautela de Francia, donde el campo tiene un peso político y electoral relevante.
Más allá del impacto económico directo, analistas destacan que el acuerdo tiene una importancia estratégica y geopolítica para la Unión Europea, al fortalecer su presencia en Sudamérica y reducir la dependencia de China, especialmente en el acceso a minerales críticos como litio, grafito y níquel, abundantes en países del Mercosur y clave para la transición energética y las cadenas de suministro industriales.
Con información de CNN
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