Por Alfonso Malpica Olvera, presidente de Procúrame
¿Qué quieren los niños cuando sus padres se separan?
Cuando una separación se convierte en una batalla legal, lo primero que se rompe es la estabilidad emocional de los hijos. Y aunque muchas veces se dice que todo es “por el bien del niño”, en la práctica vemos a miles de niñas y niños que son separados de uno de sus padres sin una justificación real.
Desde Procúrame, acompañamos a madres y padres que enfrentan procesos legales difíciles solo para poder ver a sus hijos. No están luchando por revancha. Están luchando por estar presentes. Y detrás de cada uno de esos casos, hay una infancia que merece ser escuchada.
- Saber que no han sido abandonados Muchos niños crecen creyendo que su papá —o su mamá— dejó de buscarlos. No saben que detrás del silencio hay un juicio, un expediente, una medida injusta. Necesitan saber que su padre o madre sigue ahí, luchando por verlos.
- Sentirse amados por ambos Los niños no necesitan que uno de sus padres “gane” una disputa. Necesitan que ambos los sigan amando y que ese amor se traduzca en presencia, aunque sea limitada. El amor no debería depender de una sentencia.
- Ser protegidos del conflicto Ver a sus padres en juzgados, audiencias o discusiones los confunde y lastima. Los niños no deberían cargar con decisiones judiciales ni ser usados como herramientas en un pleito adulto. Necesitan una infancia, no un proceso legal.
- Ser escuchados, no manipulados Hay niños que quieren hablar. Otros que necesitan tiempo. Lo que no necesitan es que alguien les diga a quién deben querer o cómo deben pensar. Escucharlos de verdad es respetar su ritmo, su voz y su verdad.
- Mantener sus vínculos Los juicios muchas veces rompen más de lo necesario. Se cortan lazos con abuelos, hermanos, familias completas. Para un niño, esos vínculos son su mundo. Preservarlos también es cuidar su estabilidad.
- Ver que sus padres están bien En medio de la pelea legal, muchos niños cargan con una angustia silenciosa: no saber si su papá o mamá está sufriendo. Ver que ambos están emocionalmente fuertes les da tranquilidad. No lo dicen, pero lo sienten.

