La mandataria federal anunció que su gobierno buscará implementar una reducción progresiva de la jornada laboral, de modo que a partir de 2027 la jornada empiece a disminuir con la meta de alcanzar las 40 horas semanales al término del sexenio.
Según su planteamiento, la reducción de horas se realizará de forma gradual: cada año se recortarán dos horas a la semana, con miras a mejorar la calidad de vida, aumentar la productividad y permitir un mejor balance entre trabajo, descanso y vida familiar. Sheinbaum argumentó que este cambio también respondería a las transformaciones laborales globales, la automatización y las nuevas formas de trabajo, en un contexto donde muchos empleos ya no requieren jornadas tradicionales de 48 o más horas.
El anuncio generó reacciones divididas: algunos sectores sindicales y trabajadores lo celebran como un avance hacia mejores condiciones laborales; otros empleadores advierten que podría aumentar los costos operativos, reducir horas efectivas y generar pérdida de competitividad. Sheinbaum adelantó que se abrirá una mesa de diálogo con cámaras empresariales, sindicatos y organismos de productividad para definir los detalles: posibilidades de ajuste salarial, compensaciones, flexibilidad laboral y mecanismos de evaluación de desempeño.
Con información de El País.
AR

