La titular de la Profepa, Mariana Boy, llamó a esperar los resultados de la necropsia para determinar con precisión las causas de la muerte del tigre tras su captura.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizaron la necropsia al tigre de Bengala Kenzo, ejemplar que murió tras ser capturado luego de escapar de un predio autorizado para el manejo de fauna silvestre en Tepetlaoxtoc, Estado de México.
En un breve comunicado difundido el domingo, la autoridad ambiental señaló que los resultados preliminares del estudio serán entregados a la Procuraduría durante el transcurso de la próxima semana.
De acuerdo con la versión oficial de la Profepa, la mañana de ese día médicos veterinarios intentaron sedar al ejemplar mediante dardos tranquilizantes. Sin embargo, durante las maniobras de captura, el tigre atacó al personal participante y, ante el riesgo para su integridad física, elementos de seguridad que apoyaban el operativo intervinieron con armas de fuego para contener la agresión.
Posteriormente, el animal recibió atención médica por parte de veterinarios de la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf), del Parque Zoológico de Moroleón y de Reino Animal. Aunque fue trasladado para recibir atención especializada, el ejemplar murió.
La muerte del felino ocurrió el pasado 2 de julio, después de un operativo de búsqueda y captura que se extendió por varios días tras su fuga del centro privado Animal Experience México, registrado como Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre fuera de su Hábitat Natural (PIMVS).
Durante una entrevista el pasado viernes, la funcionaria explicó que el operativo comenzó luego de que el ayuntamiento de Tepetlaoxtoc notificó la fuga del felino. A partir de ese momento se desplegó una brigada integrada por más de 100 personas, entre personal de la Profepa, Protección Civil y Seguridad Pública del Estado de México, autoridades municipales, especialistas del Parque Ecológico de Zacango, médicos veterinarios y expertos en manejo de grandes felinos.
Según dijo, el tigre fue avistado en distintas ocasiones, pero las condiciones del terreno y del clima dificultaron su captura. La búsqueda se intensificó después de que un habitante de la comunidad de San Bernardino reportó que su caballo había sido atacado por el ejemplar.
Boy Tamborell señaló que cuando un médico veterinario se preparaba para disparar un dardo sedante, el tigre lo detectó e intentó atacarlo. “Los dardos tardan entre tres y cinco minutos en hacer efecto”, explicó, por lo que un policía municipal realizó disparos para proteger al especialista.
La funcionaria afirmó que posteriormente se aplicaron más sedantes y el animal fue inmovilizado para su traslado. “Prácticamente todo el trayecto venía respirando”, sostuvo, al señalar que el ejemplar perdió los signos vitales antes de llegar al centro de atención donde recibiría cuidados especializados.
Respecto a las versiones difundidas por autoridades municipales sobre la captura, la titular de la Profepa rechazó contradicciones y atribuyó las diferencias a los tiempos en que se generó la información. “Queremos ser muy cuidadosos con la información para no confundir a la ciudadanía y poder informar de manera adecuada”, afirmó.
La investigación sobre las circunstancias que permitieron la fuga del tigre también continúa. De acuerdo con Boy Tamborell, las primeras inspecciones apuntan a que el escape ocurrió mientras se realizaban trabajos de mantenimiento en el encierro del ejemplar debido a “un error de comunicación en la apertura y cierre de puertas”.
Tras los hechos, la Profepa impuso la clausura total temporal de Animal Experience México. Durante una visita de inspección, la autoridad detectó irregularidades en las instalaciones y en la aplicación del plan de manejo, entre ellas la existencia de encierros distintos a los autorizados y áreas de confinamiento que se encontraban en construcción y rehabilitación.
Además, aseguró nueve ejemplares de vida silvestre y suspendió las actividades comerciales, de exhibición y de manejo no esencial dentro del predio, permitiendo únicamente las labores indispensables para garantizar la alimentación y bienestar de los animales.

