Abelardo de la Espriella es ya el nuevo presidente de Colombia.
El abogado de 48 años, que nunca había tenido un cargo público, juró como presidente y prometió gobernar para todos los colombianos, sin distinción de partidos.
«Envío un mensaje firme al pueblo colombiano: ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad», expresó en su primer discurso.
«Ejerceré esta responsabilidad al servicio de todos, con convicciones claras y un programa sólido. Porque una administración sin principios está inexorablemente condenada al fracaso», agregó.
Su primer discurso estuvo enfocado principalmente en el tema de seguridad, tanto en el combate a la delincuencia común, como el crimen organizado trasnacional y el narcotráfico.
También habló de la necesidad de un nuevo plan fiscal, de ampliar las fuentes energéticas, incluido el “fracking responsable”, y de tomar medidas preventivas para evitar posibles crisis por el fenómeno climático de “El Niño”.
A su investidura acudieron los líderes de Argentina, Ecuador, Chile, Costa Rica, Honduras, Paraguay, Panamá, República Dominicana, el rey de España y delegaciones de Estados Unidos y países de Europa.
El nuevo presidente llega como el mandatario más votado de la historia, pero solo obtuvo un 1% más de votos que su rival, el izquierdista Iván Cepeda, que anunció que encabezará una oposición en resistencia.
Aunque dijo que enfrenta serios desafíos, aseguró que cuatro años serán suficientes para su programa de la “Patria Milagro”.
El discurso de “mano dura”
Tal como se esperaba por sus promesas electorales, el primer discurso de De la Espriella estuvo marcado por la «mano dura».
«Le imparto desde aquí a las Fuerzas Militares y de Policía la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales», dijo.
«Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la acción decidida del Estado colombiano y su fuerza pública», advirtió.
El mandatario también descartó diálogos de paz con los grupos armados ilegales, prometió «erradicar definitivamente el flagelo de los cultivos ilícitos» y ratificó su intención de construir megacárceles como parte de su estrategia contra el crimen.
Con información de BBC
JMS

