La calificadora S&P Global Ratings modificó la perspectiva de la calificación soberana de México de estable a negativa, aunque confirmó las notas de largo plazo en moneda extranjera en “BBB” y en moneda local en “BBB+”. La agencia explicó que el país enfrenta un panorama económico complejo debido al bajo crecimiento, las restricciones presupuestarias y el incremento de pasivos contingentes.
De acuerdo con el reporte, estos factores podrían dificultar la consolidación fiscal y acelerar el crecimiento de la deuda pública durante los próximos años.
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Crecen preocupaciones por deuda y déficit
S&P señaló que el déficit del gobierno general alcanzó 4.9% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, cifra ligeramente menor al 5.2% registrado en 2024. Sin embargo, advirtió que la deuda neta del gobierno podría elevarse hasta cerca del 54% del PIB hacia 2029, frente al 49% observado actualmente.
La calificadora también alertó que el apoyo financiero continuo a Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sigue generando presión sobre las finanzas públicas, reduciendo la flexibilidad fiscal del país.
Además, estimó que la economía mexicana crecerá apenas 1% en 2026, afectada por factores como la incertidumbre en torno a la renegociación del T-MEC, el aumento en los precios de la energía y una menor inversión privada.
S&P indicó que podría recortar la calificación de México en los próximos 24 meses si el país no logra disminuir sus déficits fiscales o si las relaciones comerciales con Estados Unidos se deterioran.
Lo que podría mejorar la perspectiva de México
La agencia explicó que existe la posibilidad de regresar la perspectiva a estable si México logra una consolidación fiscal que permita estabilizar la deuda y reducir el costo financiero del gobierno.
También consideró que un mayor dinamismo en la inversión privada ayudaría a fortalecer el crecimiento económico y mejorar la resiliencia de las finanzas públicas.
Pese a la perspectiva negativa, S&P destacó que la calificación soberana mexicana continúa respaldada por factores como la estabilidad institucional, el tipo de cambio flexible, la autonomía del Banco de México y una política monetaria enfocada en el control de la inflación.
Sin embargo, reiteró que el bajo crecimiento económico per cápita y la rigidez del gasto público continúan siendo algunos de los principales desafíos para la economía nacional.
Con información del Universal.
AS.

