La guerra en Oriente Medio se extendió al Líbano tras ataques de Israel en represalia por disparos del grupo Hezbolá, en el tercer día de escalada regional posterior a las operaciones militares de Israel y Estados Unidos contra Irán.
Desde el inicio del conflicto, Irán ha respondido con ataques dirigidos a bases militares estadounidenses y territorio israelí, aunque también se han reportado impactos en infraestructuras civiles y energéticas en varios países del Golfo. La escalada ha provocado cancelaciones masivas de vuelos, interrupciones en el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y un aumento en los precios internacionales del petróleo y el gas.
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Las fuerzas israelíes informaron bombardeos a gran escala en territorio iraní y en Líbano, incluidos ataques aéreos simultáneos. El ejército israelí atribuyó la ofensiva a los lanzamientos de misiles y drones de Hezbolá, que marcaron su primer ataque desde el alto el fuego de noviembre de 2024. Autoridades israelíes señalaron la muerte de un alto responsable de inteligencia del grupo.
El gobierno libanés, que busca evitar una ampliación del conflicto en su territorio, ordenó el cese de actividades militares de Hezbolá y solicitó la entrega de armas. En Beirut se registraron explosiones y desplazamientos de población desde el sur del país. Las autoridades locales reportaron al menos 31 muertos, mientras que en Irán la Media Luna Roja contabilizó más de 500 fallecidos desde el inicio de la guerra, cifras que no han sido verificadas de forma independiente.
La confrontación ha tenido repercusiones en distintos países de la región, donde se han reportado explosiones, afectaciones a instalaciones energéticas y la interrupción de la producción de gas natural licuado. También se registraron incidentes cerca de instalaciones militares en Chipre y alertas en países europeos aliados.
El gobierno israelí ha señalado que sus operaciones podrían prolongarse varios días, mientras que autoridades estadounidenses estiman que el conflicto podría extenderse por semanas. Paralelamente, Irán reorganiza su estructura militar tras la muerte de altos funcionarios y mantiene su postura de no negociar con Washington.
Con información de El Economista
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