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Dictamen en Contra

Presupuesto 2026: Inversión vs. Gasto

 

La propuesta de presupuesto de egresos que remitió la Dra. Claudia Sheinbaum a la Cámara de Diputados trajo el récord de gasto de más de 10 billones de pesos (diez millones de millones). Como se sabe, el Ejecutivo Federal propone el gasto y el Legislativo lo autoriza o lo modifica. Sin embargo, su análisis aquí nos plantea la pregunta de si la deuda prevista para el siguiente año se usará sabiamente en inversión o si se escapará en pagos bimestrales a ciertos sectores.

Del récord histórico que el gobierno pretende gastar se le propone a las y los diputados autorizar casi 1 billón y medio de pesos, más de lo que se proyecta recaudar en 2026, es decir, el Gobierno Federal solo planea conseguir 8.8 billones de pesos y pedir deuda por el resto, significando 1.35 billones de pesos más de deuda para el país.

Aunque la deuda no es mala por sí misma, la emisión de bonos o los créditos internacionales podrían servir a futuro si se invierten en proyectos que generen riqueza a través del trabajo o de la mejora de las condiciones de vida de nuestro país. Poniendo un ejemplo, si una persona pide un préstamo para montar un negocio que prospere, después de un periodo puede pagar su deuda, los intereses de ésta y mejorar su economía, pues ha generado una fuente de ingresos que sin el préstamo jamás podría haber conseguido. 

El problema viene al saber cómo se planea distribuir ese dinero. Para empezar, el proyecto del gobierno para 2026 prevé gastar 1.29 billones de pesos, en tan solo el pago de intereses de las deudas acumuladas que nos dejaron gobiernos anteriores. No en el pago de capital, solo de los intereses anuales que nos genera el que nos hayan prestado antes. 

Sin adentrarse en que la economía mundial está avanzando muy lentamente y en que en un contexto de guerras la inversión internacional no es lo más común de nuestros días, la apuesta que nuestro gobierno propone a la cámara baja está concentrada en muy poca o muy sectorizada inversión en infraestructura.

La única institución o dependencia que tiene autorizado iniciar proyectos plurianuales, es decir, que se comiencen en 2026 con proyección a terminar más allá del año fiscal es la CFE. En los anexos correspondientes a proyectos nuevos y plurianuales solo a la CFE se le destinan recursos, y con algo más de 32 mil millones de pesos es la única institución que invertirá de manera directa recursos en grandes proyectos. Por lo que tendremos que estar muy vigilantes de la titular de la CFE, Emilia Esther Calleja, pues por lo menos en cuanto a inversión en nuevos proyectos es la que más dinero se lleva a su encargo.

Respecto al anexo que contempla el gasto en carreteras, presas o grandes obras que por su dimensión tardarían más de un año en realizarse (anexo 4), sin exagerar, el monto propuesto es 0 pesos. Aunque esto no significa que no haya gasto autorizado para el mantenimiento de infraestructura básica, tal como en las carreteras que ya tenemos, mismas que día a día son transitadas y que la mayoría de las y los mexicanos saben en qué condiciones se encuentran.

Un dato engañoso de la propuesta presidencial pueden ser los proyectos de asociación público privados, a los cuales se pide autorizar un monto máximo de 70 mil millones de pesos. Sin embargo, este monto máximo no es dinero que el gobierno se compromete a gastar en el 2026, es un monto que empresas o sujetos privados podrían invertir en obra pública para ser retribuidos o pagados por el Ejecutivo en este año o en un futuro lejano. Como referencia tómese a las empresas y privados que están protestando y pendientes de que PEMEX les pague sus servicios prestados hace tiempo. 

¿Ósea que el gasto en carreteras no existe en este presupuesto?

No necesariamente, para eso hay que fijarse en el gasto propuesto para la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, la cual sufrió un aumento propuesto de cerca del 0.6% respecto al año anterior, siendo el total algo más de 153 mil millones de pesos. De este gran aumento podemos proyectar que el programa enfocado, no en la construcción de nuevas carreteras, porque para eso ya sabemos que el gasto será de 0 pesos, sino en el mantenimiento, en el PEF 2025 fue de 10 mil millones de pesos, por lo que podemos esperar algo muy parecido, quizás y con esperanza redondeádolo en 15 mil millones de pesos. 

¿Qué tanto son 15 mil millones de pesos para las carreteras de todo México?

Consultando con personas que trabajan en constructoras de la mano del gobierno se generó un promedio como ejemplo. Para la construcción de un kilómetro de una carretera de dos carriles (pavimentación nueva, no solo mantenimiento) en un terreno relativamente favorable el gasto puede oscilar entre los 20 millones de pesos por kilómetro. Suponiendo un presupuesto de 15 mil millones de pesos se alcanzarían a pavimentar 750 kilómetros de carretera.

Esto quiere decir, que, si se destinara el presupuesto de todo el siguiente año etiquetado para mantenimiento de carreteras, la federación sólo podría pavimentar 750 km. En contraste, solo la carretera de Ciudad de México a Guadalajara tiene 540 km, quedándose muy por detrás de los más de 50 mil km de carreteras federales del país. 

Lo que se trata de poner en contexto es que la aprobación de una nueva deuda de casi el 10% de todo el presupuesto del siguiente año no tendría que ser mala necesariamente si se invirtiera en mayor infraestructura, en educación, o en apuestas que en un futuro le generarán al país y a su población mayores ingresos, mejores condiciones de vida o un mejor mañana. 

Sin embargo, iniciando por la reflexión de lo que se piensa gastar en la infraestructura más básica, la que todos los días percibimos al transitar como personas conductoras o como pasajeras:  las carreteras; se demuestra una de las múltiples facetas con las que se puede leer al ejercicio del gobierno en el siguiente año.

En futuras reflexiones contrastaremos lo que el partido en el poder piensa aprobar para el país en cuanto a: educación, salud, derechos humanos y otros ramos clave de la vida pública, porque se aprecie o no a la presidenta y a su gobierno, la discusión de la bolsa del país debería ser lo más importante que todas y todos los ciudadanos tengamos en la mente. 

El gasto en inversión o en despilfarro de hoy puede significar un mejor o un futuro terrible para todas y todos. 

 

 

Javier Esperanza

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