En caso de no ser atendidas de manera adecuada y puntual, las inundaciones ocasionadas por la temporada de lluvias en la capital mexicana tienen el potencial de detonar el desplazamiento de los habitantes que enfrentan daños a su propiedad.
De acuerdo con la jefa de Gobierno, Clara Brugada, en junio último se rompió el récord de lluvias para la Ciudad de México, con 337 millones de metros cúbicos de agua, el más alto desde 1968.
En la presente temporada las autoridades han registrado en promedio hasta 40 o 90 encharcamientos y anegaciones diarias. Sólo el 2 de junio último se registraron en la urbe precipitaciones de entre 50 y 70 milímetros en 24 horas.
La UNAM realizó un mapeo satelital de inundaciones en la CDMX e identificó las zonas con mayores afectaciones:
- Gustavo A. Madero: La Laguna Ticomán y Lindavista
- Azcapotzalco: Parque Tezozómoc y la zona de la exrefinería 18 de marzo
- Miguel Hidalgo: Hipódromo de las Américas y colonia Reforma Social
- Cuajimalpa: Colonia Zedec Santa Fe
- Tláhuac: La Ciénega y los alrededores de la estación del Metro.
- Chapultepec: Acumulaciones de agua en varias secciones del bosque.
- De acuerdo con los reportes de las autoridades locales, también se reportaron afectaciones importantes en Iztapalapa, Benito Juárez, Tlalpan, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza y Xochimilco.
Consecuencias del pasado
Proceso recogió testimonios de habitantes de las alcaldías Tlalpan e Iztapalapa, quienes describieron las dificultades que afrontan debido a las anegaciones y encharcamientos que impactan su patrimonio y estilo de vida.
Coincidieron en que la situación se agrava anualmente y contemplan emigrar a las periferias de la ciudad o, incluso, otros estados.
Para la especialista del Colegio de México (Colmex) en seguridad y política de aguas, Judith Domínguez, consideró que uno de los retos mayúsculos del gobierno de Brugada será gestionar estrategias para evitar que la ciudad quede vulnerable ante la temporada de lluvias.
“La tendencia que nos marca el panel intergubernamental de cambio climático es que en los próximos años estos fenómenos van a ser más intensos, más severos, con mayor frecuencia”. Se trata, dice, de una tendencia similar a la de toda Latinoamérica, que es la segunda región del mundo más vulnerable.
La especialista explicó que la Ciudad de México tiene una propensión histórica a inundarse, la cual data desde 1325, cuando se fundó México-Tenochtitlán.
“Porque es un lago y el agua, como se dice, tiene memoria. El agua regresa siempre al cauce por el que pasaba”.
En las últimas décadas el problema se ha acrecentado, continúa, debido al crecimiento desmedido de la mancha urbana incluso en zonas de riesgo, los cual remarca una “vulnerabilidad construida socialmente”.
“Para esas lluvias intensas que esta zona ha vivido desde hace siglos, siempre la solución fue la infraestructura gris, cada vez compitiendo por una gran obra, primero el Tajo de Nochistongo –un sistema de ríos, arroyos y canales ubicado sobre lo que fuera el antiguo Lago de Texcoco–, el gran canal de desagüe, últimamente el Túnel Emisor Oriente”, recuerda.
A lo anterior, se suma el factor de la variabilidad y el cambio climático, conceptos que explican un aumento continuo en las lluvias que caen sobre la cuenca de la ciudad.
Domínguez considera que, para enfrentar la situación, el gobierno capitalino debe de destinar un presupuesto equivalente “a la magnitud del problema”, así como promover la regulación de la basura y políticas educativas para que la población evite tirarla en las calles y busqué alternativas de reciclaje.
También destacó la importancia de generar espacios de recarga, ya sea con la conservación de espacios verdes y áreas naturales, o con el uso de pavimento permeable en el futuro. Sin embargo, advierte que en el futuro “ya es muy poco lo que se podrá hacer. El problema es lo que hicimos años anteriores”.
La especialista del Colmex recuerda también que las inundaciones representan una vulneración a los derechos humanos de los habitantes de la capital del país.
Con información de Proceso
JMS

