La Organización de las Naciones Unidas (ONU) condenó la decisión del gobierno de Estados Unidos de transmitir en vivo la ejecución de Nidal Malik Hasan, un expsiquiatra militar condenado por asesinar a 13 personas y herir a otras 32 durante un tiroteo en la base militar de Fort Hood, Texas, en 2009.
La ejecución está programada para el próximo 3 de diciembre mediante un pelotón de fusilamiento, lo que representaría la primera ejecución militar estadounidense desde 1961 y la primera realizada por este método desde la Segunda Guerra Mundial.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que transmitir una ejecución en directo equivale a realizarla públicamente, lo que vulneraría la prohibición internacional de la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes.
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Por su parte, el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, calificó la medida como “repugnante” y señaló que las ejecuciones públicas, como las registradas en países como Irán y Afganistán, pueden constituir violaciones graves de los derechos humanos.
La decisión fue anunciada por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien aseguró que la ejecución sería pública para mostrar las consecuencias de cometer actos de esta naturaleza.
Hasan fue condenado a muerte en 2013 por el ataque ocurrido el 5 de noviembre de 2009, cuando abrió fuego contra militares y civiles en un centro médico de Fort Hood. Desde entonces permanece bajo custodia militar.
El anuncio también ha provocado críticas de legisladores estadounidenses y organizaciones defensoras de los derechos humanos, que cuestionan la legalidad y las implicaciones éticas de convertir una ejecución en un evento público.
La ONU reiteró que el cumplimiento de una condena penal no exime a los Estados de respetar sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.
Con Información de la Jornada
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