La industria automotriz mexicana pidió que la revisión del T-MEC sirva para eliminar los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre el sector, al considerar que México enfrenta una carga injusta pese a cumplir con reglas comerciales más estrictas dentro de Norteamérica.
José Rogelio Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, advirtió que el sector enfrenta una “doble carga”: por un lado, debe cumplir con una regla de origen que exige que el 75% del contenido de los vehículos sea regional; y por otro, tiene que absorber un arancel del 25% impuesto por Estados Unidos bajo la llamada sección 232.
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El representante automotriz señaló que la industria no busca modificar la regla de origen establecida en el tratado, sino eliminar la tarifa que, dijo, afecta directamente la competitividad de México. Explicó que cumplir con un alto porcentaje de contenido regional ya implica mayores costos para las empresas, por lo que mantener aranceles adicionales representa una presión extra.
Garza también comparó la situación de México con la de otros socios comerciales. De acuerdo con lo expuesto, mientras Europa, Canadá y Corea enfrentan tarifas del 15% en el sector automotriz, México paga 25%, a pesar de formar parte del T-MEC y cumplir con reglas de origen más exigentes.
El impacto ya comienza a notarse en el comercio exterior. Según el dirigente de la AMIA, los envíos de vehículos ligeros mexicanos a Estados Unidos bajaron 2.6% durante el primer trimestre. Sin embargo, el sector logró compensar parte de esa caída con mayores exportaciones hacia otros mercados, como Canadá y Europa.
En el caso de Canadá, los envíos crecieron casi 30%, mientras que las exportaciones hacia Alemania también registraron un aumento importante. Esto permitió mantener resultados positivos en el balance general, aunque el mercado estadounidense sigue siendo clave para la industria automotriz mexicana.
El sector advierte que las empresas han absorbido hasta ahora el golpe de los aranceles, pero esta situación no puede sostenerse de manera permanente. De continuar la presión, el impacto podría terminar trasladándose a los precios finales de los vehículos, afectando tanto a productores como a consumidores.
La revisión del T-MEC se perfila así como una oportunidad clave para que México defienda una posición más competitiva dentro de Norteamérica. Para la industria automotriz, el mensaje es claro: si México ya cumple con las reglas del tratado, no debería cargar con tarifas que le restan fuerza frente a otros mercados.
Con Información de LatinUs
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