En medio de la devastación en la Franja de Gaza, numerosos pobladores han manifestado su rechazo absoluto al plan del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que en su primera fase prevé la evacuación total de la ciudad de Gaza como parte de una ocupación más amplia. “Moriremos aquí, esa es nuestra decisión final. Los israelíes no encontrarán nada excepto nuestros cuerpos y almas”, afirmaron residentes que aseguran no estar dispuestos a abandonar sus hogares pese a la intensificación de la ofensiva.
Aunque en un inicio el jefe del Estado Mayor del ejército israelí, Eyal Zamir, se opuso a la propuesta de Netanyahu, posteriormente declaró que la operación se llevará a cabo “de la mejor manera posible” y con el objetivo de rescatar a los rehenes aún en manos de Hamas. Medios israelíes señalaron que Netanyahu presentó el plan como una operación limitada para evitar confrontaciones con la cúpula militar, que teme una ocupación a largo plazo. Incluso se ha especulado que Zamir podría dimitir.
De acuerdo con estimaciones militares, Israel controla actualmente alrededor del 75% de la franja, y tomar la ciudad de Gaza implicaría ocupar aproximadamente el 85% del enclave, donde residen cerca de 900 mil personas. La oposición israelí, encabezada por Yair Lapid, calificó la medida como un desastre que podría provocar más muertes de rehenes, pérdidas humanas en las filas militares, costos multimillonarios para los contribuyentes y un colapso diplomático. Las familias de los cautivos también condenaron la decisión, acusando a Netanyahu de poner en riesgo sus vidas.
Hamas, por su parte, acusó al primer ministro israelí de sacrificar a los cautivos con fines políticos e ideológicos, recordando que los rehenes fueron capturados el 7 de octubre de 2023, cuando el grupo lanzó un ataque sorpresa contra Israel, desencadenando la actual ofensiva. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, calificó el plan como una “catástrofe humanitaria sin precedentes”, denunciando que forma parte de una política de genocidio, asesinatos sistemáticos, hambruna y asedio.
Habitantes como Ahmed Hirz y Rajab Khader reiteraron a medios internacionales que no abandonarán Gaza, aunque ello implique morir en el lugar. Desde el inicio de la ofensiva, 90% de los palestinos han sido desplazados al menos una vez y casi uno de cada diez ha resultado herido. Solo en las últimas 24 horas, al menos 72 palestinos murieron y 314 resultaron heridos por ataques israelíes. En total, más de 61 mil 330 personas han muerto y más de 152 mil 369 han resultado lesionadas, la mayoría mujeres, niños y ancianos.
La crisis humanitaria se agrava con el bloqueo impuesto por Israel desde marzo, que ha provocado la muerte por hambre de 200 personas y ha puesto a 2.1 millones de habitantes al borde de la hambruna. El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia para abordar el plan de ocupación, mientras que el comisionado general de la Unrwa, Philippe Lazzarini, calificó la situación como “una matanza orquestada” y acusó a la operación de ser una “licencia para asesinar a personas hambrientas con impunidad”.
Con información de La Jornada
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