A pocas horas de la fecha límite comercial del 1 de agosto, la Casa Blanca presentó un nuevo plan arancelario como parte de su política comercial. Aunque se mantiene el arancel “universal” del 10 % para bienes que ingresan a Estados Unidos —vigente desde el 2 de abril—, ahora se aplicará únicamente a países con superávit comercial frente a Estados Unidos, es decir, aquellos a los que el país exporta más de lo que importa.
Por otro lado, se estableció un nuevo piso arancelario del 15 % para los países con los que Estados Unidos mantiene un déficit comercial. Esta medida afectará a cerca de 40 naciones. Para algunos de esos países, la tasa será menor que la impuesta en abril; para otros, será superior. Además, más de una decena de países enfrentará aranceles mayores al 15 %, ya sea por acuerdos comerciales directos o por decisiones unilaterales anunciadas mediante cartas enviadas por el presidente.
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Entre los aranceles más altos figuran los siguientes: Siria con 41 %, Laos y Myanmar con 40 %, Suiza con 39 %, Iraq y Serbia con 35 %, y países como Argelia, Bosnia y Herzegovina, Libia y Sudáfrica con 30 %. La implementación de estas medidas comenzará el 7 de agosto, a fin de otorgar a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza tiempo suficiente para realizar los ajustes necesarios.
Además del anuncio global, el presidente firmó un decreto para aumentar el arancel a Canadá del 25 % al 35 %, con entrada en vigor el 1 de agosto. Esta decisión se justificó por lo que el gobierno estadounidense consideró una respuesta insuficiente por parte de Canadá ante el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. La Casa Blanca también informó que los bienes transbordados —aquellos enviados a través de terceros países para evitar los aranceles— serán gravados con un 40 %, mientras que los productos que cumplan con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) estarán exentos de estas medidas.
Según funcionarios estadounidenses, las conversaciones con México han sido más constructivas que las sostenidas con Canadá. Por ello, México recibió una prórroga de 90 días antes de que se apliquen aranceles más altos. Esta pausa busca abrir la posibilidad de construir un acuerdo de largo plazo en materia comercial.
Finalmente, se informó que la fórmula para definir los nuevos aranceles consideró el nivel de déficit comercial y otros factores específicos por país, con el objetivo de ajustar las tasas conforme al perfil económico y comercial de cada nación.
Con información de CNN
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