Donald Trump anunció que Estados Unidos impondrá un nuevo arancel del 50% al cobre, en el marco de una reunión de gabinete celebrada este 8 de julio. La medida se suma a los aranceles ya existentes sobre productos como el acero y el aluminio, en lo que parece ser una nueva fase de proteccionismo económico.
Tras el anuncio, las acciones de empresas del sector respondieron al alza. Freeport-McMoran, una de las mayores productoras de cobre en el mundo, registró un aumento del 6.1% en su cotización bursátil. Por su parte, las acciones de Southern Copper también subieron 2.9%, reflejando el impacto inmediato en el mercado.
Trump justificó la medida como una acción necesaria para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos. Según su declaración, la sobrecapacidad en los mercados globales ha debilitado la producción nacional de cobre, volviendo al país dependiente de las importaciones en sectores estratégicos como el armamento.
Desde febrero, el expresidente ya había anticipado su intención de imponer este tipo de arancel. Ahora, como parte de su segundo mandato, busca presionar para que industrias clave como la farmacéutica y la metalúrgica se reubiquen dentro del territorio estadounidense.
Además del arancel al cobre, Trump adelantó que planea aplicar tarifas de hasta el 200% a productos farmacéuticos si sus fabricantes no trasladan sus operaciones a Estados Unidos. Afirmó que las empresas tendrán entre un año y un año y medio para mudarse antes de que entren en vigor los nuevos gravámenes.
Trump también criticó la deslocalización de industrias durante gobiernos anteriores, a los que responsabilizó por debilitar la base productiva nacional. Este nuevo paquete arancelario se implementa justo un día antes de que venza el plazo otorgado a socios comerciales para renegociar aranceles recíprocos, un proceso en el que solo China, Reino Unido y Vietnam han alcanzado acuerdos con EE.UU.
Con información de El Financiero
bvp

