“Vientres de alquiler. La mala gente”: una parte de la esclavitud en el Siglo XXI. Entrevista con Nuria González López

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Un 2 de diciembre de 1949, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la resolución A/RES/317(IV), con la que se consideraba erradicada la esclavitud en el mundo. La trata de personas, la explotación sexual, el trabajo infantil, el matrimonio forzado y el reclutamiento de niños para utilizarlos en conflictos armados ahora serían perseguidos a nivel internacional.

Bien se dice popularmente que quien hizo la ley hizo la trampa y a 73 años de que este convenio fuera firmado, la sociedad enfrenta aún a la esclavitud por más que se quiera ocultar con diversos nombres. Uno de los más importantes tiene relación con la natalidad y como esta se ha vuelto un negocio.

Tuvimos la oportunidad de hablar con Nuria González López, ciudadana española pero mexicana como los tacos, abogada por vocación y feminista por convicción, quien impulsa esta postura en búsqueda de igualdad y dignidad para todos a partir del activismo. “El feminismo es una cuestión de supervivencia, de darse cuenta que todas son victimas de distintas violencias”, comparte haciendo énfasis en como se ha vuelto un movimiento necesario para la supervivencia de las mujeres en diversas partes del planeta.

Detalló como las feministas se juegan la vida en la defensa de sus semenjantas para luchar contra los abusos patriarcales de la sociedad actual, desde cuando toman las calles para manifestarse hasta cuando salen en búsqueda de una compañera desaparecida. Al igual que en medio oriente y en las sociedades islámicas, donde la misma ley y religión busca sobajar a las mujeres con elementos como el velo (hiyab, niqab o burka) y las vestimentas.

Una lucha a la que no se le ha dado espacio y que se ha vuelto una manera de abuso es la renta de vientres, práctica en la que el cuerpo de una mujer es ofrecido como incubadora a cambio de dinero, haciendo una intrusión en su cuerpo y violando sus derechos humanos. Este es el tema central de “Vientres de alquiler. La mala gente”, trabajo académico que terminó siendo un libro donde se busca dar a conocer este abuso.

“Este no es un libro de literatura, es justamente un análisis legal, ético y jurídico sobre esta problemática”, destaca la autora haciendo énfasis en que es resultado de su trabajo como jurista, labor que ejerce tras recibirse como abogada en 2005.

Una de las cuestiones que mantiene viva esta práctica es la existencia de una industria que se ve beneficiada en ámbitos principalmente económicos comerciando con el cuerpo de mujeres y básicamente vendiendo personas antes de que nazcan sin saber si las personas con las que terminarán son aptas para actuar como tutores legales de un menor.

“En aquel momento (2018, cuando inició la obra) hubo una serie de feminicidios en el Estado de México a mujeres embarazadas ya de un avanzado estado de gestación que se encontraban los cuerpos sin el bebé, y esto era por que aquellos bebés se vendían”, nos comparte Nuria como uno de los alicientes para este libro.

Junto con esto, el hecho de que la práctica de los vientres de alquiler en México sea legal la llevó a concluir que si había un mercado blanco para este negocio de seguro había un mercado negro.

La abogada califica a la industria de los vientres de alquiler como un nuevo modo de esclavitud ya que considera que no hay ningún supuesto en que los bebés y sus madres no vean sus derechos pisoteados a costa de un beneficio monetario para terceros, convirtiéndose en una industria que facturó cerca de 6 mil millones de dólares en 2018.

“Montar un negocio basándose en la pobreza y desesperación de las mujeres, así como en el egoísmo de unos tipos y tipas que porque tienen dinero creen que pueden explotar a cualquiera para que les dé un niño que no es suyo está mal”, haciendo referencia al nombre del libro y a la “mala gente” de la que habla. “Esa gente debería estar señalada, así como los maltratadores y a los proxenetas”.

Uno de los ejemplos más duros y contundentes es el de el cantante español Miguel Bosé, quien junto a su pareja sentimental adquirió 4 pequeños y se le permitió tenerlos de manera legal después de admitir que su actividad preferida del día era beber una botella de whisky y consumir 7 gramos de cocaína.

Uno se preguntaría “entonces las parejas que no pueden tener hijos ¿Qué opciones tienen?” y con esto se abre una puerta que ha sido muy poco explorada: la adopción. En México, hasta 2021, existe más de 230 mil menores huérfanos que se han vuelto entes invisibles para la sociedad y las autoridades de países como México.

He aquí uno de los puntos cruciales en el fortalecimiento de esta industria criminal: los huérfanos cuestan dinero de fondos públicos al estado causando apatía para los gobiernos dejándolos en el olvido, mientras que la renta de vientres genera un beneficio para aquel que participa de la actividad.

Pero el interés de ciertos grupos mantiene este problema tapado con el pulgar cohesionándose con posiciones de poder, como la American Bar, colegio de abogados que tiene presencia en las oficinas de todos los congresistas y senadores estadounidenses, usando estos lugares para impulsar el alquiler de vientres, así como representantes privados ante la Haya que buscan legalizar la práctica a nivel mundial.

Para la autora, la renta de vientres, así como la modificación genética antes del parto llegan al punto de ser considerados un lujo. “Si no puedes tener hijos pues adoptas, porque si de lo que se trata es tener una familia el objetivo no es tener un niño nuevo con ciertas características físicas (…) Quien acude a la renta de un vientre de alquiler no es porque quiera tener un hijo, sino porque quiere cumplir su capricho”.

El tema de los vientres de alquiler abre muchísimas problemáticas sociales, entre las cuales se encuentran el desinterés de los gobiernos por las infancias, la falta de políticas públicas en pro de los huérfanos y la adopción, las formas de esclavitud en nuestra época (como la trata de personas y el comercio sexual).

A pesar de estas crisis de miles que existen, aunadas a otras problemáticas como el cambio climático, el exceso de violencia en la sociedad y las injusticias a plena luz del día, Nuria confía en que el mundo tiene una salvación y va a encontrarla antes de que sea muy tarde para la raza humana.

“Vientres de alquiler. La mala gente” de Nuria González López se encuentra recién salido del horno y con este motivo podremos acercarnos y dialogar con su autora el próximo 29 de noviembre en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. La cita es a las 5 de la tarde en el salón A de la zona internacional dentro del evento.

El dialogo queda abierto, ahora como sociedad debemos empezar a ser receptivos sobre esta problemática y buscar como actuar para eliminarla.

dmra