Un trabajo de mucho valor

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Plumas Invitadas Infusión para el Corazón Guadalupe Figueroa Amor en Tiempos de Covid El Tecolote Diario

Hoy quiero hablarles de algo que vivo, de manera muy particular, quiero hablar de todas esas personas que dedican sus vidas a enseñarnos, los maestros. Desde que era niña pintaba para dedicarme a esta labor que hoy amo intensamente, debo confesarles que no podría verme haciendo otra cosa, que no fuera entregar toda mi energía y amor en las aulas.

Desde siempre he pensado que los maestros son mucho más que personas que realizan un trabajo, todos, absolutamente todos hemos pasado por la vida acompañados de algún maestro que seguramente ha marcado nuestras vidas. ¿Lo recuerdas? Ponte a reflexionar un poco en tus tiempos de estudiante, seguro que por tu mente pasará alguno que haya marcado tu vida y te haya brindado ayuda en algún momento determinante.

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Es que es así los maestros tenemos la oportunidad de brindar nuestro tiempo para formar a los seres humanos, todos los días tenemos la responsabilidad de darle a nuestros alumnos lo mejor que hay en nuestros corazones, llegamos al salón a enfrentarnos con personas que están dispuestas a escuchar todo aquello que nosotros queremos transmitir, es por eso que hoy escribo esta columna como un pequeño homenaje a esta maravillosa profesión, con la intención de dar un enorme reconocimiento a todos esos grandes maestros que nos han formado.

Desde la miss del kínder que cura con un besito un chipote; esa persona que es sin lugar a dudas como una segunda mamá, ellas son las responsables de enseñarnos muchísimas habilidades que hoy tenemos, por ellas sabemos y podemos leer este artículo, son mujeres incansables que se disfrazarán y bailarán, harán lo que haga falta para arrancar la sonrisa de sus niños, están pendientes siempre de sus necesidades y trabajan con amor y paciencia haciendo que los niños adquieran seguridad, amor y confianza por medio de todas las herramientas que tengan.

Hasta los profesores y maestras de primaria, secundaria, preparatoria, universidad, aquellos que nos dan conocimientos y nos preparan para ser lo que somos. La docencia es la madre de todas las profesiones, no importa el camino que hayas decidido tomar o a lo que hoy dediques tu vida, te puedo asegurar que fue un maestro quien te enseñó a realizar lo que hoy emprendes.

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Hoy por la situación que se vive a nivel mundial, los maestros han tenido que enfrentar un reto muy distinto a lo acostumbrado, se han cambiado los salones por video llamadas, los abrazos por saludos a distancia, se han tenido que adaptar a un sistema completamente desconocido, en el cual el trato cálido hacia un alumno se ve mermado, a través de una pantalla transmiten su amor y conocimientos, siendo los primeros que han tenido que aprender de todas estas herramientas para poder seguir transmitiendo lo que saben.

Los retos dentro de esta profesión siempre van cambiando, los alumnos, los compañeros de trabajo son testigos de todo aquello que un maestro debe hacer para poder lograr su objetivo; tocar el alma de sus alumnos e inspirarlos a ser mejores personas, a ser grandes seres humanos que puedan hacer una diferencia en el mundo.

Es por eso que hoy te invito a que agradezcas a cada una de esas personas que dedica o dedicó su tiempo a enseñarte todo aquello que hoy practicas, que reflexiones un poco en lo incansable de esta labor que hace girar al mundo con un ritmo mucho más sabio y equilibrado.

Yo desde aquí agradezco a todos esos maestros que tocaron mi corazón y hoy con orgullo doy fe de mis habilidades gratamente aprendidas.

Feliz miércoles