Las mujeres, el futbolista y la pena de muerte en Irán

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Por Israel Navarro

Twitter @navarroisrael

Hace un par de meses, les había platicado del caso de Mahsa Amini, una joven iraní de 22 años que fue arrestada por la Policía Moral de su país por supuestamente quitarse el velo en público. El problema fue que misteriosamente salió en coma de la comisaría y tres días después murió en el hospital. Su muerte desató una serie de protestas en las calles contra el régimen del Ayatolla Alí Jamenei.

Lo interesante es que no solo salieron mujeres a protestar, sino hombres también, y posteriormente algunas celebridades, o sea se formó una bola de nieve contra las restricciones teocráticas del gobierno, al cual no le quedó más que endurecerse y empezar aplicar todo el peso de la ley a modo para infundir miedo en entre los manifestantes. ¿Cómo? Con la amenaza de mandar a la horca a quienes cometan el delito de “baghi” o rebelión armada contra el Estado, o “moharabe”, es decir Guerra contra Dios.

Por si no lo viste:

Según la organización de activistas 1500Tasvir, hay 43 personas que han sido arrestadas y enfrentado cargos que implican la pena de muerte, entre ellos el campeón de karate Mohammad Mehdi Karami, el rapero Saman Yasin, y el caso más sonado del futbolista Amir Nasr-Azadani. Todos ellos y varios prisioneros más han expresado personalmente o a través de alguna persona cercana que están siendo presionados y torturados para firmar confesiones falsas que aceleren el veredicto de culpabilidad.

La presión internacional no se ha hecho esperar. La cobertura en los medios ha puesto este caso en la mira de la opinión pública, inclusive la misma selección iraní que participó en el Mundial de Qatar protestó silenciosamente al negarse a cantar su himno nacional en el partido contra Inglaterra precisamente por la represión que viven las mujeres en Irán. Y ni hablar de las múltiples peticiones para pedir la liberación de Azadani, pero para acabar pronto, al Ayatolla los millones de firmas le valen tres pepinos.

Claramente el régimen está tratando de acelerar los juicios, y más en la temporada navideña en la que la atención internacional está más en la francachela que lo que ocurre en Persia, para comenzar con las ejecuciones y así detener las protestas a través del miedo. Lo que no que no sabe el gobierno es que, probablemente esto pueda tener el efecto contrario, como echarle gasolina a la hoguera. Es incierto cuál será el desenlace de estos casos, lo real es que Irán está viviendo una revolución, y la empezaron las mujeres. Por eso, los que deben temer no son quienes están encarcelados sino el gobierno extremista de Irán. Pase lo que pase, el país no volverá a ser el mismo, las mujeres iraníes ya ganaron.