Los milagros de San Andrés

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Plumas Invitadas Todo Personal Los milagros de San Andrés Gerardo Mercado El Tecolote MX

 

La imagen es perfecta.

Se vende como pan caliente en cada esquina del país. Hay de todos los
tamaños y formatos imaginables, desde el credencial que cabe justo en la
cartera y eso hace que la gente se sienta protegida incluso en los peseros de Ecatepec, hasta el tamaño cuadro que se cuelga justo en la entrada de la casa y ante el que uno se inclina y enciende la veladora para que el apoyo a los ninis nunca falte en este hogar.

San Andrés aparece con una túnica blanca, blanquísima, que se confunde con el plateado de sus cabellos y que para los más devotos es el símbolo exacto de la sabiduría y nunca jamás reflejo de ideas viejas y caducas.

La túnica es cruzada de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo con otro pedazo de tela color moreno-morado en donde se lee la leyenda “Austerida” y Perdón.

En la mano derecha levantada porta una espada flamígera y amenazante y en la izquierda, levantada a la altura del pecho arropa a un ganso, visiblemente cansado y con los ojitos apenas abiertos.

En los pies lleva los auténticos huaraches de suela de llanta, nacional por
supuesto y dos hilos de cuero cruzan los empeines.

Debajo de los pies aparecen destrozados, edificios, instituciones, soberanías, víboras, camajanes y machuchones y se alcanzan a distinguir a dos querubines: el arcángel rioboó y el angel exterminador espriú con sonrisas pícaras y satisfechas .

Sobre la cabeza, un halo resplandeciente ilumina la figura completa del Santo hacedor de los milagros y en la parte superior de la imagen aparece la santísima trinidad con los rostros adustos y severos de Madero, Juárez y Tata Lázaro adornados con las caritas risueñas de más angelitos y querubines entre los que se puede distinguir a manuelito, elbita, el noroñas, ricardito, yeideckol, olguita, félix, felices y gozosos.

Culminando la escena del lado bien izquierdo vemos a César Yañez con una langosta en cada mano.

Simbolismo puro.

Una chulada pues.

Y es que no es para menos.

Todo mundo quiere tener al menos una pequeña parte de ese listado inacabable de milagrería.

Todos quieren ser tocados por esa mano redentora que promete poco menos que el cielo en la tierra : dinero para todos, gasolina a precio de Venezuela, la corrupción erradicada para siempre, la violencia que no existirá nunca más, se haría realidad aquello de que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un fifí entre al reino de la cuarta transformación.

Cada semana se realizará la consulta de rigor. Todo se someterá a la voluntad popular y el pueblo sabio y bueno se encontrará de pronto con que su conocimiento en temas aeronáuticos, ferroviarios, petroleros, administrativos, ecológicos, presupuestales es vasto e ilimitado.

“El pueblo no es tonto, tonto es el que cree que el pueblo es tonto “, será la
calcomanía de moda que adornará las defensas de los autos y hasta los
Angeles Azules pondrán un nuevo hit en el top ten con la cumbia “ Tonto, tonto pero no tanto“ que se cantará tanto en bodas poblanas de alcurnia como en talleres mecánicos.

Consultas y milagros, es la receta para cualquier mal y se sugiere
acompañarlos de una buena taza de atole con el dedo para seguir viviendo esa realidad soñada.

Al pié de cualquier escalera, basta con que San Andrés levante su dedo y los milagros se sucedan en cascada.

El primer milagro resultó impactante:

Hizo que un lago seco desde hace más de cuarenta años, hogar del salitre y
tolvaneras se transformara en la imaginación devota de sus fieles en un oasis de agua limpia en donde aves multicolores chapoteaban alegremente y donde si uno alzaba la mirada veía claramente como los aviones a punto de chocar, se repelían alegremente haciendo las delicias de chicos, grandes y patos.

Y así con esa imagen en la cabeza de los fieles logró derrumbar las columnas de ese templo fariseo y ostentoso en construcción y logró que Santa Lucía se convirtiera en la nueva patrona de los aterrizajes y los despegues.

Los que siguieron no fueron menos deslumbrantes:

Cambió el rostro de Santa Elba.

Sólo bastó una negociación en lo oscurito para que una mujer enferma, ladrona, vencida por sus propias desmesuras regresara de ultratumba repleta de botox, enfundada en guccis y versaces, más lúcida que nunca a reclamar lo que por derecho y dinero siempre le la pertenecido, el control absoluto sobre lapaupérrima educación de nuestros niños.

Al Santo patrón del fraude y la caída del sistema, al beato Manuel lo resucitó al cuarto día y a un cuerpo anquilosado, viejo, putrefacto y mañoso logró llenarlo de energía y presentarlo como la cara fresca, joven y pura de la evangelización en turno.

Convierte lo mismo strippers ignorantes en adalides culturales que sindicalistas mineros corruptos en luchadores sociales impolutos.

Cambia las sagradas escrituras para que uno de sus apóstoles más radicales y devotos San Paco Nacho II pueda acceder al maná del presupuesto y desde ahí redacte el evangelio según San Andrés.

Hizo que uno de sus vástagos, áquel que no ha movido un dedo nunca ni se le ha conocido trabajo alguno, cruzara el atlántico sin mancharse y se hospedara en los mejores aposentos de la madre patria llevando entre jabugos y riojas el famoso mensaje de “ hágase la austerida´ en los gueyes de mi compadre “…Y en esta parafernalia de milagros ya anunció que realizará , consulta previa y aprobada de antemano por supuesto, el único tren de levitación mental del planeta porque ni un solo árbol será derribado cuando se tiendan las vías férreas sobre la reserva de la biosfera de Calakmul. Sin duda la fe mueve montañas, árboles, selva y trenes.

Su poder transformador es ilimitado, puede convertir al soldado raso en policía federal con solo tronar los dedos y de la misma manera volverlo en agente de investigación, el uniforme se mimetiza según la circunstancia y la conveniencia.

Es tan infalible que un día puede decir que el ejército regresa a los cuarteles , sí o sí y al otro decir que siempre no, que ya consultó con la gente y que lo mejor no es volverlos a acuartelar sino traer otros cincuenta mil más y ponerlos a vigilar las calles.
La congruencia y las promesas son archivadas sin empacho ni recato alguno y no hay bronca ninguna porque para eso tiene 30 millones de almas en el bolsillo y esas son bendiciones que ni el mismo Papa Francisco puede presumir.

Y lo que resulta más milagroso de todo es que todavía no ha llegado el día de la Asunción.

Ese día que todos los fieles esperan con ansía desmedida porque a partir de esa bendita e inmaculada jornada en donde San Andrés será entronizado y elevado a los cielos del poder, la corrupción se acaba por decreto, la impunidad se vuelve obsoleta y nadie, absolutamente nadie, va a secuestrar, robar, matar, violar o extorsionar; porque todos, ya lo dijo Él, somos esencialmente buenos, sabios y austeros.

Porque Él es la representación misma de los milagros que produce.

Sin trabajo conocido por 12 años, desde la austeridad de un catre y sin tarjeta de crédito alguna recorrió tres veces el territorio nacional completo y sumó fieles de todos los colores para que lo llevaran al altar convirtiendo a los malos de siempre en los buenos de ahora , perdonando a diestra y siniestra, prometiendo amor y paz liquidando por lo bajo y en lo oscuro, instituciones, economías y proyectos.

Así que fórmese en la fila del perdón y la transformación mi estimado .
Espere su milagro.

Compre su estampita y que Dios nos agarre confesados.