El Legado del Avión

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Plumas Invitadas Gerardo Mercado El Tecolote Diario

Lo usó como santo y seña del advenimiento de los nuevos tiempos.
Material impecable de campaña y muestra inequívoca de los excesos del neoliberalismo.
La foto perfecta.
El pretexto ideal.
Antes de terminar de pagarlo ya lo había vendido y millones humildemente estiraron la mano para alcanzar un cachito de la repartición anticipada.

Sí.
Quizá había sido un exceso en un país de 50 millones de pobres.
Y sí, quizá era un gasto necesario para sustituir los caducos aviones existentes y un modo de representar dignamente a la decimotercera economía emergente del mundo.

El caso es que el avión presidencial resultaba el símbolo perfecto.

No importaba que no se pudiera vender porque estaba en un sistema de arrendamiento.
La masa no entiende de conceptos económicos.
Era mucho más fácil soltar la mentira, vestirla de verdad, adornarla con flores y llenarla de promesas.

Había sido idea de Calderón y lo usó Peña Nieto.

Eso bastaba para mandarlo directito al basurero.

Si pudo mandar al carajo miles de millones de pesos invertidos en el futuro aeropuerto de la Ciudad de México, un avión fifí no le duraría ni un round.

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Pero el atole empezó a hacerse engrudo.

Nadie en México se interesó por él.
Lo mandó a un hangar en los Estados Unidos dizque para facilitar la venta y que se mantuviera en óptimas condiciones.

Siguió como el dueño de la vaca que vende la leche antes de ordeñarla, convirtiendo la mentira en hospitales, aulas, carreteras, computadoras y programas de beneficencia.
La gente seguía con la mano estirada, cansada sí, pero estirada todavía.

Surgieron cifras demoledoras:
El avión presidencial cuando se usaba implicaba un gasto anual de 17 millones de pesos en vuelos nacionales incluido su mantenimiento y conservación.
No usarlo y mantenerlo parado durante doce meses ( del 3 de diciembre de 2018 a la misma fecha de 2019 ) costó algo más que 16 millones de pesos.
Las cuentas no cuadraban.

Los inversionistas iban y venían. Que ahora sí ya se vendió. Que el comprador es un millonario chino. Que a Trump le interesa. Que 10 millonarios se los van a repartir para usarlo como si fuera tiempo compartido. Que hay como chorrocientos gobiernos a los que les llama la atención.

Pero al final del día, nada. Humo, nada más que mentiras en forma de humo.

Hasta el 24 de diciembre de 2018.

Ese día con la mano en la cabeza y rostro adusto, López admite que está cabrón venderlo porque “es muy grande y costoso”…

Con el país incendiado, con más de 34,579 asesinatos hasta el 30 de noviembre de 2019, con crecimiento cero, con la fallida implementación del Instituto para la Salud y el Bienestar en sustitución del Seguro Popular, con el criminal desabasto y la falta de atención médica a los más pobres, con el huachicol en los mismos niveles de 2018, con la imposición grosera y grotesca de su fiel en la CNDH y con el Poder Judicial en vilo y el INE a punto de ser secuestrado, López, el engañabobos, recurre una vez más a los espejitos, al truco de magia.

El payaso que tenemos por presidente encuentra el pastelazo para divertir a la masa y distraer la atención de la tragedia nacional.

En su arenga cotidiana, lanza la ocurrencia idiota de hacer una rifa de 6 millones de boletos de a 500 pesitos cada uno para amortizar la compraventa del avionazo presidencial.

Como si México fuera una kermés y los activos de la Patria se pudieran sortear en una tómbola.

Una vez más, la masa se visualizó poderosa, encantada, feliz, feliz, feliz.
Se vió llegando en el avión a la Unidad Habitacional Morelos que existe en cualquier rincón de la Patria.
Presumiendo con los vecinos la justicia que le había hecho por fin la revolución e invitando a los compadres a dar la vuelta con aeromozas bien preciosas y las botellas de caguama sin medida alguna.
Ni hablar de los costos de almacenaje, de su operación y traslado, de su arrendamiento, de su mantenimiento.
De eso nada porque ya dijo el presidente que la cuatro té se encarga de financiarlo en cómodas mensualidades pagables en el Elektra de la esquina.

La risa del mundo fue estruendosa.

La vergüenza de los mexicanos fue mayúscula y a más de uno nos hizo esconder la cara para tratar de disimular la pena que nos provoca ser gobernados por un merolico.

López es un payaso irredento. Lleno de prejuicios y resentimientos.
Ya nos acostumbramos a sus mentiras y ocurrencias.

Lo del avión fue el clímax de su pésimo sentido del humor y la confirmación de que México resulta una burla para él.

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No tiene remedio y habremos de soportar cinco años más de malas bromas, decisiones estúpidas y burlas flagrantes.

Lo que no podemos permitir es que ese discurso, esa manera de ser se siga apoderando del ánimo nacional.

La ocurrencia de la rifa del avión y la patética defensa de sus fieles retrata de cuerpo entero a un país que se va volviendo chiquito, poca cosa, ruin y resentido.

Duele, lastima que tantos insistan en quedarse a la orilla. Con esa mediocridad impuesta en la sangre y fuego de la austeridad hipócrita. Con el recelo por lo que el otro tiene, por lo que el otro es.
Con el resentimiento a flor de piel.

El daño de la visión tropical, empantanada, atávica y cerrada con la estrategia del avión y del país es ese :

Que la mediocridad y la mentira de López se conviertan en las ambiciones máximas de cualquier mexicano.

Insulta que el legado del presidente pueda suceder en esos términos dejando una Patria triste, mediocre y resentida.
Con miedo de subirse a los aviones, con terror de aspirar a una vida mejor, con reticencias a descubrir nuevas tecnologías y sumarse a las vanguardias.
Con pánico de conocer el mundo. Con un profundo desprecio por viajar, por ilustrarse. Con flojera y desidia de educarse, de querer más.
Con el conformismo de esperar que el gobierno mediante dádivas groseras nos siga resolviendo la vida.

Con la convicción infame de que ponerse unos panes en la cabeza bastarán para ser prósperos y que llegará la abundancia y de que los males del país se resolverán con una rifa.

No nos merecemos esta burla.

Y las generaciones que vienen no merecen vivir con el legado de un México vuelto chacota, de visión limitada y ocurrencias idiotas, sumidos en la mediocridad por alguien cuyos complejos y prejuicios son tan grandes como el avión 787- 8 que será rifado y adjudicado si usted le atina a los tres últimos números del Sorteo Magno de la Lotería Nacional a efectuarse cualquier día bien temprano por la mañana por los merolicos de siempre en el Circo Mañanero de Palacio Nacional.

México no debe seguir siendo la burla diaria de López.

De verdad ya basta.

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