“Something is rotten in the state of Denmark“

0
46

Es una frase que un personaje secundario, Marcelo, pronuncia en el acto I de Hamlet, en donde se refiere a la situación general del estado y la política en Dinamarca.

Hamlet es una obra de Shakespeare en donde explora la traición, la venganza, el incesto y la corrupción moral. Sucede de forma vívida alrededor de la locura,  con fantasmas que acechan el corazón del príncipe Hamlet y cómo esa alma sufre un transformación que va desde el más profundo dolor hacia la ira más desmesurada e irracional.

Al final de la obra nos damos cuenta que los fantasmas que le hablan al oído al personaje principal condicionaron sus acciones y lo enredaron en espirales de venganza y locura orillándolo a la muerte.

Muerto Hamlet, el reino todavía seguía ahí .

Y así, como leemos que algo está podrido en Dinamarca, también nos queda la certeza de que no todo era podredumbre en aquellos lugares.

Shakespeare la escribió entre el 1600 y el 1601.

419 años después, sin que el bardo de Avon se lo hubiese imaginado siquiera, la puesta en escena se sitúa en México, específicamente en Palacio Nacional muy temprano cada bendita mañana y con un guión que se repite a veces más ojeroso, a veces más cansado pero siempre con el mismo tono.

Se nos dice hasta la saciedad y en sociedad, que todo estaba podrido en la República, que nada sirve, empezando por un ducto y terminando en una estancia infantil, desde una biblioteca hasta una oficina recaudadora de impuestos.

Que todos los males son producto de ese cochino invento neoliberal llamado dinero y quién ose ganar más que el santo patrono de la austeridad y la honestidad valiente es un corrupto que merece poco menos que la horca y el exilio.

Y así el discurso a la autocomplacencia de cada mañana resulta en una andanada de epítetos y valentonadas groseras, retadoras, de machín barato de cantina que busca pleito y rival sólo porque alguien allá al fondo de la cantina esa en que se ha convertido palacio nacional se atreve a cuestionar y criticar.

Un tipo que llega al poder con el mayor número de votos obtenidos en la historia reciente del país, cuya legitimidad no es cuestionada, se la pasa de bravuconada en bravuconada, incitando cada día más a una división que de suyo ya es gigantesca.

En suma, México tiene un presidente que no quiere ser presidente.

Un tipo que se niega sistemáticamente a tomar decisiones, que prefiere negar que existe una guerra cruenta y cruel, que unilateralmente nos espeta un  “se acabó la guerra” olvidando que esa amnistía y ese perdón a los asesinos de cientos de miles de mexicanos es un golpe en la boca del estómago y va directo contra la dignidad de aquellos que quieren justicia y no un olvido conveniente .

Alguien que se siente mejor en las arengas de las plazas públicas donde los fieles a modo escupen a los gobernadores que no son del partidazo y que solapan y hasta agradecen los recortes y agravios diarios.

Un presidente que nos llama a portarnos bien desde un falso templete de moral en algo que casi podría llamarse la homilía de madrugada y que se permite hacer  una compra de  671 pipas transportadoras de combustible  a empresas del  “Imperio del norte” sin licitación alguna, esgrimiendo el ridículo argumento de que nosotros no somos corruptos“, pasándose por el arco del triunfo a empresas mexicanas y los procedimientos establecidos para ello y creyendo que ya olvidamos al inefable René Bejarano embolsándose hasta las ligas junto con los fajos de dinero para financiar la obsesión por el poder de su jefe.

Un hijo de los pantanos tabasqueños que no logra ver más allá de los manglares y que desdeña al Foro Económico de Davos entregando en bandeja de plata las posibilidades de inversión y desarrollo a naciones que entienden la globalización como el futuro y que se niegan a encerrarse en políticas proteccionistas y serranas y que se ríen a carcajadas cuando nuestro tlatoani dice con convicción que la “mejor política exterior es la interior”.

Un desgobierno que se encarga un día sí y otro también de dinamitar todo lo que huela a administraciones pasadas, empeñado más en destruir que proponer.

Atacando sin forma y sin prudencia alguna a las mismísimas instituciones que lo llevaron al poder.

Despidiendo empleados y funcionarios sin que exista miramiento alguno, buscando a como dé lugar los recursos que permitan cumplir promesas irrealizables sin importar que patrimonios y seguridades queden en riesgo.

Nadie en su sano juicio podría negar los excesos del pasado y la urgente necesidad de corregirlos y sancionarlos pero la política de dinamitar todo, negar cualquier logro anterior y perdonar todo nos está llevando paso a paso a un abismo que no imaginamos.

Un desgobierno que cede a los chantajes criminales de los delincuentes, que no maestros, de la CNTE y que entrega sin reserva alguna  la educación y el destino de millones de niños, a estos sí, miembros de la mafia del poder.

Zánganos que reciben miles de millones de pesos, mientras cientos de miles de empleados son despedidos injustificadamente y en aras de una austeridad que sólo existe en los zapatos de los otros.

Hasta el domingo pasado este bloqueo de vías ferroviarias había provocado pérdidas de 20 mil millones de pesos, tres millones de toneladas de mercancía sin transportar y 351 vagones detenidos.

Esto, sin mencionar a los miles de niños sin clases por la “lucha“ magisterial.

No hay día en que no nos sorprenda alguna ocurrencia o alguna bajeza, desde los dichos de un “diputado pedorro” hasta los dislates de nuestra primera dama otorgándole a Amado Nervo características no conocidas de fisicoculturista.

Rebautizan el calendario mexicano y en automático desde este año celebramos la batalla de Puebla el 5 de Febrero y la Constitución la mandamos al archivo de lo inservible, total ya está en marcha la nueva por qué así lo decidió nuestro máximo líder.

Cierran estancias infantiles porque llevan el olor a Calderón y les dicen a las abuelas que se olviden de vida propia y que les van a pasar un dinerito por hacerse cargo de los hijos que no pidieron, insistiendo en seguir con los estereotipos que tanto lastiman al país y olvidando el derecho de las mujeres y los hombres al trabajo y a que sus hijos puedan tener una niñez cálida y segura.

Se gestan amarres entre organizaciones sindicales para que se reconfiguren y puedan servir como el brazo a modo del gobierno; adiós CTM, CROC y anexas, bienvenido el modelo central de cooptación y sometimiento laboral que quiere la cuarta transformación de la mano de aquel líder exiliado y hoy, perdonado y devenido en senador, el impresentable Napito.

Se aprueba una ley a modo para que un talibán ocurrente se haga cargo de la hasta ayer mejor editorial latinoamericana y que a partir de hoy cambiará su clásica imagen por un logotipo y slogan con unas nalgas bien diseñadas en las que se podrá leer sin pena alguna “se las metimos doblada, camarada“.

Se desaparece de un plumazo el mejor instrumento que tenía el país para atraer inversión extranjera, “Pro México“ y se van al carajo los 193 mil millones de dólares que lograron entrar al país en el último sexenio.

Encarrerados, también desaparecen el Fondo Nacional de Promoción Turística que nos logró convertir en la sexta potencia turística a nivel mundial.

Prometiendo lo imposible en campaña, aumentos del 60 por ciento en los salarios en la frontera y bajar el IVA, al estrellarse de frente con la realidad logran que  47 empresas y maquiladoras se vayan a huelga y sin soluciones mágicas ni conejos que sacar de la chistera nos enteramos que 15 empresas se van del país y esto provoca el desempleo de cerca de 30 mil personas.

Arrasan con todo lo que supuestamente huele a podrido y sin miramientos de diciembre a febrero ya son 145 mil los mexicanos que perdieron su empleo siendo que en el sexenio anterior se logró llegar a cerca de cuatro millones de puestos formales de trabajo.

En el colmo del cinismo y la desmemoria histórica se abstienen de quedar del lado correcto de la historia y solapan al dictador de Venezuela ignorando, una vez más, a ese pueblo por el que se desgarran las vestiduras y la tragedia de cerca de 3 millones de exiliados venezolanos.

Promueven un diálogo para lavarse las manos y en una actuación cobarde y pusilánime hacen quedar a México  en la fotografía junto a Daniel Ortega y Evo Morales.

La promesa de mandar de regreso al ejército a los cuarteles quedó archivada junto con las otras grandes mentiras de campaña, se mandó al carajo al Estado Mayor Presidencial y en una acto de irracionalidad pura, desdén y estupidez absoluta se desaparece el aparato de inteligencia del país, el CISEN, alegando que nunca más se intervendrá a personas y que el estado de miedo se acabó.

Huelga decir que ese día, el crimen organizado festejó en grande la ocurrencia.

Sin aviso alguno se reestructura la Policía Federal y miles de policías honestos y capaces son desdeñados por ser miembros de una organización que se gestó en las épocas panistas. En el colmo de la imbecilidad se les quita a los oficiales el seguro de gastos médicos mayores y el seguro de riesgo del trabajo .

Se detecta (parece que realmente lo ignoraban) el robo de combustible y en una acción sin lógica ni estrategia alguna se cierran los ductos creando la mayor crisis de abasto de gasolina y diesel que se recuerde. Se insiste con vehemencia en que ya no habrá corrupción y se le pide al pueblo que sea solidario y que los responsables serán castigados.

Resultado: cero detenidos por huachicoleo, ningún funcionario procesado, ningún empresario detenido y 127 muertos por la explosión de un ducto en donde al pueblo bueno y sabio se le hizo fácil hacerse de unos tambos.

Se crean más comisiones de la verdad para la tragedia de Ayotzinapa y las promesas que ya resultan groseras de regresar a las víctimas a sus padres.

Se vanaglorian con el proyecto de tren que arrasará el único pedazo de selva que nos queda.

Y del mismo modo se sostiene el pago absurdo de una renta por un avión presidencial que está refundido en una bodega de California.

No hablemos ya de la irracionalidad y el berrinche que de la mano de otro inútil significó la cancelación del aeropuerto.

Valiéndole madre todo, instala a un ingeniero agrónomo sin más mérito que ser su amigo del alma como director de Pemex, corre de manera grosera al director de la biblioteca Vasconcelos (promotor reconocido de lectura y gran editor de libros infantiles) y pone a un personaje de medio pelo, cuyo único mérito es ser presentador de los libros de su esposa y como si eso no fuera suficiente, instala en la terna para la Suprema Corte de Justicia a la señora de su compadre contratista favorito.

Viajes en líneas comerciales, paradas a comer en puestos a orillas de la carretera, una mesita con un guiso tradicional en Palacio Nacional, la justificación diaria de los dislates y excesos de sus secretarios, la severa advertencia de que nos portemos bien y el remate grosero y prepotente del “me canso ganso“.

Insisto, México tiene un presidente que no quiere ser presidente.

Quiere la plaza, el aplauso fácil, navegar sin compromisos ni responsabilidades, quiere la misa diaria de madrugada, quiere seguir lavándose las manos y seguir el romance con dictadores que le llenan el ojo, quiere comer en un puesto de garnachas de la esquina y posar para la foto, quiere que todos seamos poquita cosa, que un sueldo de 108 mil pesos sea nuestra máxima aspiración, anhela seguir regalando dinero que no es suyo y así asegurarse de forma cínica esas masas clientelares que le darán “ad perpetuem“ el refrendo y el agradecimiento incondicional.

Quiere copal y pedirle permiso a la madre tierra. Quiere seguir poniéndose coronas de flores y recibir los abrazos, quiere ingresar a los altares de la patria alzando el vuelo desde el odio y el resentimiento.

Dividiendo cada mañana lo poco que nos queda para reconocernos apenas en el rostro del otro.

Y sin entender todavía que no todo está podrido en esta patria.

Ignorando que él, no es más México que ninguno de nosotros y que habemos quienes seguiremos resistiendo a esos afanes irracionales de acabar con todo y a costa de todo.

A esa insistencia grosera, mañanera y rencorosa de considerar todo perdido.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here