Los rostros del cinismo

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Plumas Invitadas El Tecolote Diario

-Mario Delgado Carrillo.

Coordinador de los diputados por el partido del Gobierno.

El ejecutor. El “corre, ve y hazlo”. El rastrero. El lamesuelas. El “a sus órdenes jefe”.

El que ufano y prepotente aseguraba que de la reforma Educativa no quedaría ni una coma.

El primer apuntado y el orquestador oscuro que hizo todo para desparecer el Seguro Popular.

El gato legislativo de López.

El que con risa burlona al ser cuestionado por la pésima implementación del fallido Instituto para la salud y el Bienestar (INSABI) balbucea torpe e idiota … “sólo tiene una semana de funcionar…pues qué esperan”…

Mientras, padres y madres desesperados porque sus hijos no tienen el medicamento necesario para continuar sus tratamientos por el cáncer, cierran vialidades del Aeropuerto. Con sus hijos en brazos son agredidos. Se enfrentan a la policía y son víctimas del escarnio en las redes sociales.

Niños con quimios suspendidas. Sin medicamentos. Crisis grave del sistema de salud.

Los pobres claramente no van primero.

Se acusa a diestra y siniestra sin prueba alguna a doctores y directores de hospitales quienes reciben el apoyo de la gente que los conoce, que vive con ellos el drama diario: sus colegas y sus pacientes.

Y mientras la ocurrencia perversa ordenada desde Palacio Nacional es ejecutada sin piedad en los más necesitados, Mario, el lacayo, no tiene mejor idea que irse a hacer un check up de 16 mil pesos a uno de los hospitales más caros de la Ciudad de México, el ABC.

Él, al ABC, los niños con cáncer, a bloquear vialidades para suplicar que les den su quimioterapia completa y a tiempo.

Y no, por favor no me vengan con que muy su dinero y muy sus gustos porque su sueldo de diputado lo pagamos todos. Su patético sometimiento a lo que le ordene su patrón, nos cuesta a todos.

-Rosario Piedra Ibarra.

Presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

La espuria. La ilegal. La tapadera. La impuesta a huevo. La que avaló con su silencio una de las peores tranzas del senado. La que no se entera de que en México matan periodistas.

La que se metió en la bolsa trasera la lucha notable de su madre por los desaparecidos durante la guerra sucia y que llevaba el retrato colgado de su hermano al pecho.

Ese pecho que hoy sólo le sirve para ponerse de tapete ante todo lo que haga la cuatroté.

La comisión de Derechos Humanos no existe más en México. Así de claro.

Rosario se volvió funcionaria de piedra. Ciega. Sorda. Muda. Inepta. Mediocre. Omisa. Perversa.

Incapaz.

Madrizas y persecuciones a migrantes en la frontera sur. Niños y jóvenes golpeados. Violentados. La Guardia Nacional convertida en el muro que tanto soñó Trump. La cuatroté haciendo el trabajo sucio.

Y la señora callada.

Cuestionada en la cámara de Diputados no menciona una sola vez esta tragedia en el sur.

No le merece un solo comentario. Se desvive en loas grotescas a la austeridad y a López. Presume de austera.

Se acabaron los visitadores. Se terminaron las recomendaciones. Ya no hay contrapeso ni pudor alguno. Fulminada la urgente necesidad de velar por quienes son violentados en sus derechos por otros y por el estado.

Rosario Piedra Ibarra. La mustia. La indiferente. La miserable. A la que, si su hermano viviera, le voltearía la cara por ser tan descaradamente abyecta y servil.

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El Legado del Avión

-Andrés Manuel López Obrador.

Presidente de un México que solo existe en su imaginación.

El de los otros datos. El que divide. El ocurrente. El populachero. El madrugador de lengua muy larga e ideas muy cortas. El hipócrita. El mentiroso contumaz.

El que sigue en campaña.

El que, aunque siga culpando a los conservadores, neoliberales y fifís ya lleva sobre su espalda el año más violento de la historia reciente: 35,588 personas asesinadas.

El que, a pesar de estos números de terror, insiste en los abrazos no balazos.

El que sigue, pese a la ineptitud y arrogancia demostradas, sosteniendo al impresentable secretario Durazo.

El que descarta recibir a La Caminata por la Verdad, Justicia y Paz que transita de la mano de Los LeBarón y Javier Sicilia junto con miles de víctimas más desde Cuernavaca hasta Palacio Nacional.

López Obrador, instalado en su papel de perdona vidas, mostrando su cara más vil y despreciable lanza la sentencia:

“No tengo tiempo, oportunidad de atender a la Caminata Por la paz … y tengo que cuidar la investidura presidencial”.

¿Es en serio López?

¿No tiene tiempo ni oportunidad ?

¿Usted que gasta más de dos horas cada mañana recitando estupideces y ocurrencias, tiene el cinismo de despreciar así un reclamo justo de quienes tienen muertos y desaparecidos en sus vidas?

¿Usted que se pone floreros en la cabeza, que se cuelga panes, que miente sin recato, que aniquila instituciones, que se atreve a publicar un libro de “economía moral” cuando tiene al país con crecimiento cero, que amenaza con destruir la única selva que nos queda por sus caprichos y que al proponer la rifa del avión presidencial se vuelve y nos vuelve el hazmerreír del mundo?

¿Usted dice que debe cuidar la institución presidencial?

Con todo respeto, no me joda presidente.

Decidió no verlos ni escucharlos. Decidió que 35 mil muertos no merecen ni su tiempo ni su oportunidad. Desprecio e indiferencia como respuesta.

El maestro del espectáculo, el experto en cortinas de humo insulta a los deudos llamando show a la tragedia de cientos de miles.

Pero son sus muertos presidente, por más que quiera voltear la cara y negar la realidad que se le estrella como un golpe seco en plena cara.

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Clientes felices

-Irma Eréndira Sandoval Ballesteros.

Secretaria de la Función Pública.

La cínica mayor. La cómplice de la basura. La ciega. La experta en maromas. La que no encuentra nada y perdona todo. La ejecutora ideal del dedo de López convertido en Poncio Pilatos. La esposa de John Ackerman, el merolico mayor. El lamesuelas consagrado y medalla de oro de la sumisión.

La foto perfecta de un matrimonio rastrero .

Irma Eréndira y su ceguera empezaron a barrer las escaleras de arriba hacia abajo y no alcanzaron a ver los más de 800 millones de pesos en 25 propiedades y las 12 empresas del ladrón titular de la CFE Manuel Bartlett y su corrupta descendencia, incluída la concubina, amante, novia o cómplice en turno.

Bartlett. El mismo que le dio a Salinas la presidencia de la república al tirar el sistema de cómputo en esas elecciones. El gobernador de Puebla. El oscuro y tenebroso secretario de Gobernación.

La cara más putrefacta del priísmo.

Aquel del que la mismísima Tatiana Clouthier renegó y enfática aseguró que jamás se sentaría a la mesa con semejante personaje.

No se entiende que López haya decidido exonerar a Bartlett.

¿Qué oscuro secreto le sabe Manuel a Andrés? ¿Qué le conoce, a qué negociación podrida tuvo que ceder?

Instruir a la servil y timorata secretaria de la función pública para perdonar a Bartlett derrumbó, destrozó, aniquiló y destruyó su cacareado discurso anti corrupción.

Solo los imbéciles se siguen creyendo ese discurso convertido en triste cuento.

Eréndira la desalmada. La que solo alcanza a ser bufona de la Corte. La que no sirve para nada. La que construye a piedra y lodo el muro de la impunidad para personajes repugnantes.

La que no conoce la decencia y mucho menos la vergüenza.

Ella sí, por decisión propia, la cómplice infame, la concubina gubernamental de Manuel Bartlett.

Cuatro retratos de infamia y de infames.

Cuatro personajes que en los hechos puntuales que se narran, no tienen defensa posible.

Mentirosos. Hipócritas. Perversos. Traidores y cínicos.

Y hay algo que ha quedado claro. Ellos no van a cambiar.

Seguirán en la mentira. En la estulticia. En el desprecio.

Seguirán cultivando el sagrado acto de no tener madre.

Lo que no entiendo, lo que tira cualquier esperanza de un México mejor por la borda, son los que insisten en defenderlos. Los que a argumentos sólidos solo responden con insultos y señalamientos grotescos del pasado como si el país no hubiera existido, crecido, progresado nada ni nunca.

Hoy señalo cuatro casos puntuales de cinismo. Que no admiten réplica. Que son contundentes. Que por más que cualquiera presente otros datos, son cuatro retratos plenos y llenos de desprecio, de cinismo, que reproducen y exhiben lo miserable y a los miserables de la cuatroté.

Quién se atreva a defenderlos, quien justifique las idas de Mario a hospitales fifí, quien avale el sometimiento ruin de la señora Piedra a la voluntad de López, quien calle la boca ante la impunidad otorgada a Bartlett por Eréndira y quién defienda a López por el desprecio grosero a quienes han puesto los muertos y desaparecidos de este país, lamento decirlo, tampoco tendrán madre.

Así de claro.

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