¿99 noches o 100 días?

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Plumas Invitadas Gerardo Mercado Todo Personal ¿99 noches o 100 días? El Tecolote Diario

100 días han sido suficientes.

Ha demostrado en cada uno de ellos que el odio y el resentimiento gobiernan, desde el primero de diciembre, a México.

Que basta con asomarse a cada conferencia mañanera para ser testigo del profundo recelo que guarda contra todo lo que ligeramente huela a progreso, a superación, a dinero.

Se ufana de traer solamente 200 pesos en la cartera y no usar tarjetas de crédito y así manda la señal de que aspirar a más es un pecado en esta nueva transformación.

Y sin duda ha permeado ese discurso repetido e insistente, pendenciero y mentiroso con el que de a poco va minando el ánimo de quienes se atreven a soñar con un futuro más promisorio.

El país está más dividido que nunca y él, como Nerón, al ver que ardía Roma, se recuesta en su hamaca instalada en algún balcón de Palacio Nacional a escuchar las marimbas tabasqueñas.

Está feliz de vernos sorprendidos y divididos.

Su ego está más que satisfecho.

Cuando los golpeadores de su partido insultan y agreden a los gobernadores de oposición en la presentación de programas en cada estado, guarda silencio hasta que le rechifla se vuelve insoportable y entonces él, como amo domesticador que todo lo sabe y todo lo puede exige con la voz agria y el puño en alto, respeto para los gobernadores y es entonces que el pueblo sabio se calla. Se somete.

La plaza, sigue creyendo, es más fuerte que cualquier institución del estado y sólo a ella le responde.

Nadie, con dos dedos de frente en este país puede ser ciego a los excesos del pasado y a la terrible situación de violencia e injusticia que prevalecen en el país.

Estos excesos, esta sed de justicia y un poco de esperanza fueron las claves para que después de 12 años de recorrer el país con sólo doscientos pesos en la cartera, llegara por fin a la silla prometida.

Y no, los excesos y los dispendios no empezaron con el neoliberalismo y los tecnócratas. 

Empezaron en donde él se formó.

En ese PRI corrupto y clientelar de los años 60 y 70. En la docena trágica de Echeverría y López Portillo. 

En ese Tabasco de caciques y pozos tomados.

Se agradecen sin duda esos intentos de acabar con la corrupción, de elevar el gasto social, de preocuparse por pedir perdón por los excesos de policías y ejército, de combatir el robo de combustible.

De ser más sensible que otros en la atención a los más desposeídos, de querer incorporar a jóvenes a la fuerza laboral.

De eliminar prebendas y privilegios a diputados infames, perezosos y levanta dedos.

Se agradecen también los esfuerzos por recortar nóminas engañosas de funcionarios que se creían en otra dimensión y en otro universo paralelo.

Pero todos esos buenos propósitos se desvanecen cuando uno es testigo de los rostros y las acciones que se implementan ó se quieren implementar para los cambios que requiere el país.

Y es entonces, cuando los cien días de luminosidad esperanzadora se convierten en noventa y nueve noches de pesadilla:

No se empodera a las mujeres trabajadoras de este país cerrando estancias infantiles sólo porque este proyecto no fue concebido por esta administración.

No se trabaja a favor de la cultura cuando hay recortes insensatos al cine y a programas culturales, cuando se despide por la puerta de atrás al director de la biblioteca Vasconcelos y menos aún cuando se pone a un mequetrefe machista y pendenciero al frente de la editorial más prestigiosa de América Latina.

No se resuelven los problemas de saturación área y conectividad renunciando a ser el destino más importante de Latinoamérica dejando a medias un proyecto de vital importancia para el país argumentando el rescate de un lago inexistente.

No existe la democracia en consultas a modo, tramposas, mañosas, concebidas por idiotas y creyendo que la gente es idiota.

No se abona a favor de la protección de nuestros recursos naturales cuando se pretende construir un tren de oropel en medio de la selva maya y se afirma en el colmo del cinismo que ni un solo árbol será derribado.

El federalismo es inexistente cuando los grupos golpeadores de Morena sabotean cualquier acto estatal con abucheos y rechiflas al gobernador de oposición en turno sólo para que el señor presidente salga entre gritos agrios y puños en alto a exigir respeto al funcionario vilipendiado.

No hay dignidad ni honor en la política exterior cuando no se tiene el valor de ponerse del lado correcto y humano y se sigue empecinadamente defendiendo a dictadores asesinos e impresentables.

No hay respeto por nuestra tradición cultural cuando se elige por aclamación del partidazo en turno a un stripper ignorante soberbio y francamente estúpido como el coordinador de cultura del Congreso de la República.

No hay discurso de austeridad que sea creíble, por más que se tome agua de piña en alguna carretera o se viaje en jetta cuando aparecen departamentos en Houston y San Antonio de colaboradores cercanos al ejemplo mismo de la austeridad franciscana .

Hay una vileza que revienta el hígado cuando se pretende eliminar el programa de refugios para las mujeres violentadas.

Existe un desprecio y un odio que no tienen nombre cuando se le niega el apoyo  a organizaciones civiles que funcionan y son sustento y cobijo de millones y se les condena y juzga públicamente de corruptas sin presentar prueba alguna.

No hay vergüenza cuando se nombra a Bejarano como coordinador de más de 30 mil personas para vigilar la transparencia y el manejo de los programas sociales que operarán los coordinadores estatales de la transformación de cuarta.

O cuándo se pone al compadre de profesión agrónomo a dirigir Pemex, sin la más peregrina idea de lo que se está haciendo  y se insiste en que en este gobierno se acabaron las mafias del poder, el amiguísmo y el compadrazgo.

No puede uno creer que se preocupan por generar empleos e inversión cuando desprecian los beneficios de seguir con eventos como la Fórmula 1 y cierran las oficinas de ProMéxico en el mundo y en una de sus más absurdas ocurrencias pretenden reactivar a las Isla Marías como destino turístico y de enseñanza y menos aún cuando se borra del mapa el programa de Pueblos Mágicos.

Tampoco cuándo impunemente y alegremente se solicita , con toda la estupidez posible, que se descalifique a las calificadoras internacionales.

No hay manera de limpiar la cara y ponerla presentable cuando esta tiene los rostros de Fernández Noroña ó Salgado Macedonio. Oportunistas, corruptos, cínicos, machitos insufribles y pendencieros. Imbéciles.

No se puede creer en algún tipo de productividad en el sector energético del país cuando se pone de titular a un vejete mamón y prepotente, artífice de un fraude electoral, autor de represiones sistematizadas, acusado de desapariciones y corrupto entre los corruptos como Manuel Bartlett.

No se puede aspirar a un senado inteligente y no vengativo mientras la cara  corrupta y llena de leche con caca de Martí Batres presida las sesiones.

Mientras estúpidas y ocurrentes de mala leche cómo otra senadora de ocasión y chiripazo: Jesusa Rodríguez sigan insultando la fe y la inteligencia de millones de mexicanas.

No se entiende que después de años de lucha para quitar privilegios insultantes a maestros que no lo son, se ceda impunemente al chantaje grosero de estos grupos de mafiosos y se abrogue una reforma educativa que, lejos de ser perfecta, al menos significaba una luz al final del túnel.

No se puede soñar con un futuro mejor para nuestros niños cuando el ridículo secretario de educación insiste en que los niños ya van a a poder copiar en los exámenes y que para enseñar inglés no es necesario que el maestro en turno sepa inglés.

No se puede creer en que de verdad se acabará la corrupción cuando a Romero Deschamps no se le toca ni con el pétalo de una rosa y se resucita de entre los muertos y el Botox a la señora Gordillo; no cuando un dirigente sindical acusado de robarse 55 millones de dólares se convierte en el adalid de la lucha anticorrupción y flamante Senador de la República.

La luz se convierte en noche cuando sin reserva alguna se imponen en dependencias federales y de investigación a modistas ó gente sin carrera terminada, cuando hay diputadas estatales de morena que sugieren que para acabar con los feminicidios que mejor las mujeres se queden en casa y se les aplique un toque de queda a las 10 de la noche, cuando se sigue insistiendo sin descanso sin tregua sin pudor en que los conservadores, los fifís, los machuchones son los causantes de todas las desgracias del país.

 No cuando el primero que tendría que tender la mano, levanta el puño y golpea a todos los que no están con él.

Hay una certeza triste y desesperanzadora: ellos no van a cambiar.

Así han vivido, sin dar cuentas a nadie.

Creyendo sus mentiras y promesas.

Dividiendo en vez de construir. Demoliendo un día y sí, otro también cada pedazo de institución que aún nos queda, imponiendo a sus fieles en la suprema corte de justicia o justificando los despidos masivos en dependencias federales.

Y ojo, no es que antes estuviésemos mejor, nadie, insisto con dos dedos de frente podría alegar eso, pero las expectativas las puso el señor presidente y sabedor del respaldo popular sigue mintiendo y engañando a diestra y siniestra. Sigue saboteando y destruyendo todo lo que no huela a su cuarta transformación. Todo lo que le incomode.

Todo lo que ha despreciado siempre.

Por eso , ellos no van a cambiar. Porque ese rencor, ese resentimiento se expande como pus en todos sus actos y discursos, permea, moja y salpica a esas masas que de tanto necesitar esperanza quedan ciegas ante apenas unos atisbos de rayería esperanzadora.

No, no son 100 días.

Son 99 noches.

Y desde una de esas noches, acaso una de las más oscuras cuando este gobierno golpeó con toda su fuerza y desprecio a las mujeres de este país despareciendo las estancias infantiles, solo me queda decir: 

date cuenta México, no sigas cerrando los ojos y estirando la mano.

Creyendo que actos de circo hacen un país.

Creyendo que quitando pensiones a ex – presidentes se generan empleos ó que la guerra y la violencia se acaban porque así lo decretó ya sabes quién.

Creyendo que sus actos de desprecio y destrucción son la justa venganza para que tú sientas que por fin la revolución te hizo justicia.

Cierto, no se puede aspirar a la prosperidad si no se erradica la impunidad pero tampoco se puede aspirar al bienestar sin generar inversiones, trabajo y certidumbre y tolerancia.

Muchos en los gobiernos anteriores te saquearon impunemente y te fueron quitando de a poco la esperanza.

Ahora sigues deslumbrado por puestas en escena de madrugada, viajes en vuelos comerciales y cafés en Oxxos.

Justificas cada mentira y cada promesa traicionada echándole la culpa a gobiernos anteriores y escudándote en un pasado que ya se fue.

En tu ceguera querido México no alcanzas a ver que no fue suficiente que otros, antes, te robaran recursos y esperanza.

En estas 99 noches, al hacer oídos sordos , cerrar los ojos y repetir sin pensar el credo de cada madrugada no alcanzas a darte cuenta de que al estirar la mano y recibir las monedas que te tiran los Bartlett, los López, los Noroñas, no sólo te siguen quitando instituciones, organizaciones, recursos y esperanza.

También te están robando la dignidad.

Date cuenta México, por Dios, date cuenta.

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