Es un horror estar con Obrador

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Fue el apoteosis.

El éxtasis y la agonía.

Aquel uno de diciembre de 2018 los cielos se abrieron.

La noche, para muchos, se llenó de luz.

Artificial. Brillante. Deslumbrante.

Pero artificial, sin duda alguna.
Los miles que en la plancha del zócalo se abrazaban y juntaban las manos, enfebrecidos, estaban convencidos que tantos años de lucha habían valido la pena.

Y cómo no, la esperanza tenía forma humana. Estaba personificada en el templete.

Había una genuina fe en la cara de los miles que las cámaras de televisión alcanzaban a reflejarse en imágenes que se multiplicaban en cada plaza de la República Mexicana.

Era la hora de la hora.
El turno de un México que siempre había hecho fila y siempre llegaba tarde a la repartición.

Ya no.

Ese uno de diciembre la historia daba la vuelta y no se repetiría nunca más, pensaban.

La cabeza y el cuello de López rebosaban de flores, las guirnaldas decoraban las sienes grises. Los bastones de mando se sucedían uno tras otro y el escenario todo se llenó de promesas.

100 para ser exactos.

Y todos entraban en ellas.
100 promesas de un futuro y una vida mejor.

Al arrodillarse frente a las mayorías agraviadas de siempre, más de uno de forma genuina se persignó con el nuevo santo y seña y las lágrimas corrieron como caudales en ríos sobre las mejillas.

Nadie vio un atisbo de hipocresía o de simulación. Nadie intuyó en esas horas felices lo que se venía.

Al arrodillarse López, todos los males de la Patria desaparecieron.
Así lo había jurado y perjurado López. Así lo había prometido todos los días de campaña.

No unos años después, no al acabar el sexenio, no.

Al siguiente día después de que se ungiera como el elegido de la nación, como el siervo más necesario, como el redentor esperado, crudos de felicidad, embriagados de ese ánimo renovado, amaneceríamos libres de corrupción.

Ya nadie violentaría a mujer alguna y a nadie se le ocurriría meterle ocho balazos a un niño de 9 años y prenderle fuego a su madre y hermanitos. A nadie.

Porque era palabra de López.
Porque los millones de fieles que depositaron sin chistar el diezmo y los recursos escasos, la fe pues, creyeron a pie juntillas que toda nuestra jodida idiosincrasia, nuestro machismo violento, nuestra glorificación grosera del narco , nuestra indolencia se terminaba por decreto y palabra de un solo hombre.

Cuando López dijo: Por el bien de todos, primero los pobres la plaza se cimbró.

Fue el momento en que muchos lo canonizaron en la tierra y otros miles colgaron en las salas de la casa, justo junto a la virgen de Guadalupe, al nuevo redentor.

Lo volvieron a votar de nuevo como candidato único a la gloria eterna.

Dejaríamos de una buena vez y para siempre de ser mexicanos con servicios jodidos y displicentes; nos imaginamos asistiendo a clínicas mejores, mucho mejores que las de Noruega o Suecia.

Nos vimos lejos del sucio olor de la miseria y la pobreza.

Vimos caer a los corruptos y nos regocijamos de que a los ladrones les quitaran todo y disfrutamos imaginando a Napito,a Romero Deschamps, a Peña Nieto, a los Hank, a Duarte, a los gober preciosos desfilando en uniforme de rayas pudriéndose en la cárcel.
Por decreto diríamos adiós a todo lo malo.

Hasta que la realidad, la puta realidad, se apareció en el horizonte.

Nadie escuchó ni quiso oír las voces de advertencia.

Las tiraron al bote del no me importa. Fueron desechadas.

Se les acusó de conservadoras, de traidoras a la patria.

De un momento a otro los fifís se convirtieron en fascistas y las voces críticas empezaron a ser silenciadas.

Y no, días después nos dimos cuenta que ese dos de diciembre no amanecimos nuevos ni renovados.

Seguíamos siendo los mismos y los hijos de puta seguían violando y matando con más saña que antes.

Los corruptos no habían desaparecido, sólo se habían instalado cómodamente en las curules de la cámara de diputados y senadores y en Secretarias de Estado.

La ineptitud y la mediocridad se fueron instalando en cada rincón de Palacio y oficinas de gobierno.

Y ese mismo pueblo que se emocionó hasta las lágrimas aquel uno de diciembre decidió voltear la cara.

Ignorar la realidad y seguir creyendo el evangelio mañanero de López.

El pueblo bueno perdió la razón.

La cordura. La decencia. La crítica.

Y todo el pasado se volvió el blanco predilecto.

Ese pueblo bueno ha permitido que se siga culpando a un pasado remoto en vez de exigir las responsabilidades puntuales del presente.

Ese pueblo aprendió en menos de un año a realizar los mejores actos de circo, se volvió experto en maromas y trucos de equilibrio para justificar lo injustificable.

Para defender lo indefendible:

La imposición de Taibo y su se las metimos doblada camarada. La consulta patito del NAIM y la obsesión enferma de destruirlo a como diera lugar. Manuel Velasco y sus brincos del gubernatura al senado y viceversa. La misoginia y la imbecilidad de Fernández Noroña. El avión presidencial pudriéndose en un hangar gringo. La payasada de pedirle permiso a la madre tierra para partirle su ídem a la selva por el trencito maya. Todos jodidos a ganar los 108 mil pesotes. 100 universidades patito. El niño dios vestido de López. Las renuncias forzadas de los trabajadores del Sat. La desaparición del seguro popular. El helicopterazo de la gobernadora de Puebla. La farsa del huachicol . Los 123 muertos de Tlahuehuilpan.

Su memorial infame. Las mañaneras y su evangelio. El EZLN en contra del tren maya. El desabasto criminal de gasolina. Las 570 pipas que nadie sabe nadie supo. Ningún huachicolero detenido. La baja en las importaciones de gasolina de los USA. La cartilla moral de 1944 como paradigma del 2019. La militarización del país con la Guardia Nacional. El Fiscal carnal. Las humillaciones al ejército. La no intervención evitando condenar a Maduro. El 80 por ciento de las licitaciones que son adjudicación directa. La refinería de Dos Bocas cuando el mundo apuesta por energías limpias. Las calificadoras de deuda. La CNTE y su bloqueo de 20 días a las vías ferroviarias. La austeridad republicana convertida en pobreza franciscana y devenida en recortes criminales. La esposa de Rioboó, el contratista preferido, a la SCJN.

El depa de Olguita la austera en San Antonio. La destrucción de un programa exitosísimo a nivel mundial, la red de estancias infantiles. El argumento para dar el visto bueno a la termoeléctrica de Huesca que no aplica para el NAIM. El Conacyt y sus investigadoras con especialidad en moda. Los 108 mil pesos para que todos estemos igual de mediocres y jodidos. La promesa criminal de encontrar a los 43 de Ayotzinapa. La gasolina que no baja. La desaparición de los refugios para mujeres maltratadas. La tía Tatis y su libelo. Las pensiones a los expresidentes haciendo énfasis en Calderón cuando éste donaba integro su salario a una fundación. Refundar al 5 de febrero como la nueva batalla de Puebla. La beca de 3600 a huevonazos y la disminución en el efectivo que reciben los adultos mayores en la Ciudad de México. Los canales de tv a la iglesia.

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¿Cuál es el límite?

El odio profundo a las organizaciones de la sociedad civil. La obsesión con la revocación de mandato. La insistencia de que no va a haber reelección en el 2024. Los tacos de carnitas y la traición de un chingo de mexicanos según Jesusa Rodríguez. La compra de carbón a un senador de Morena. El yerno de Trump en la mansión de un televiso.

La renuncia forzada de Loret de su exitoso noticiero de las mañanas, en televisa. El abucheo en el estadio de los Diablos Rojos. La exigencia pendeja de disculpas a los españoles por la conquista. Y la burla del planeta entero. La falta de huevos para enfrentar a trump escudándose en el pueblo de Poza Rica. La imagen de Martha Erika en la campaña del imbécil de Barbosa. La simulación de la terna para la comisión reguladora de energía. La renuncia de Germán al IMSS. La renuncia de Urzúa a Hacienda. La sonrisa perversa de Romo. López y su negativa a cantar el himno nacional. La resurrección de Elba Esther. La ineptitud manifiesta de Jiménez Espriú y el cerro que nadie vió. La revolcada de Jorge Ramos a López. La aniquilación de pro- México.

La desaparición del programa de los Pueblos Mágicos. La advertencia a periodistas “hay que respetarnos. Si se pasan ya saben lo que les pasa. Pero no soy yo. Es la gente…”. La prensa vendida, conservadora y fifí. La primera dama grabando un disco con Tania Libertad y la promoción grosera de su marido. Minatitlán y sus 13 muertos. Juan Gabriel como truco de escapismo. Los libros de texto y el retiro del compadre de López. La primera marcha contra López. La obsesión por culpar de todos los males a Calderón. El pinche instituto para devolverle al pueblo lo robado (menos lo de Bartlett).

Las casas de Bartlett y su concubinaesposaamanteparejacompañeramigacariñosa. Bellas Artes y su gracioso préstamo al perverso líder de la Luz del Mundo. Y todo mundo haciéndose pendejo y Sergio Mayer, como pendejo mayor, en primera fila. El desabasto y la austeridad criminal a los Institutos especializados de medicina y hospitales. El cómo era México hace 10 000 años y en donde ya había universidades e imprenta. Otra humillación al ejército en la Huacana, Michoacán. El acto de unidad nacional en Tijuana. Moodys y Fitch sin saber que hacer. La apertura indiscriminada a los migrantes centroamericanos y la promesa mentirosa de trabajo para todos. La amenaza de trump con los aranceles. Los 23 mil guardias nacionales cazando migrantes en vez de cuidar mexicanos.

Nos convertimos en el muro que tanto anhelaba trump. El recorte grosero a la cultura. El apoyo infame a la Sheimbaum cuando la ciudad se le cae a pedazos. El vamos requetebién. Y me valen madre los amparos. Muñoz ledo y los últimos estertores del dinosaurio. Los 30 millones de dólares de regalo a El Salvador , Guatemala y Honduras. La cita de que las arbitrariedades de Hitler se debieron a los gobiernos anteriores. El nauseabundo servilismo de Ana Guevara. La criminal eliminación de los útiles, los necesarios comedores populares. La conmovedora actitud de López cuando condenan al chapo a cadena perpetua. El pleito con Proceso. La súbita pérdida de voz de Aristegui. La lectura obligada de la cartilla moral en las escuelas. La condonación de miles de millones a deudores de luz en Tabasco. ¿Y Peña nieto? Los apoyos al béisbol sobre los programas para niños con capacidades diferentes. El no hay vacunas contra el sarampión hasta diciembre. La venganza contra la Robles. Bejarano y Padierna de regreso y con harto billete ya sin ligas ni bolsas.

La insistencia de que el pueblo esta feliz, feliz, feliz. El fuchi y guácala. El los voy a acusar con sus madres y abuelas como estrategia de seguridad. La arrogancia y la ineptitud de Durazo. El tercer informe que es el primero. Cientos de niños con cáncer sin medicamento. La soledad en el balcón de palacio la noche del grito. La soberbia. El estado soy yo. La nefasta CNTE-SNTE de nuevo a cargo de la educación de los niños. Los gasoductos cerrados por capricho de Bartlett. The Economist y el uso de la palabra pendejada cuando se refiere a la refinería de dos bocas. La pasividad criminal del gobierno de la ciudad de México con vándalos que queman librerías.

Los 16 millones de pesos condonados a la Polenvsky. La SCJN que empieza a ser secuestrada. La vergüenza de poner a Rosario Piedra al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos luego de ser ilegal y cometer un fraude mayúsculo a cargo del millonario saltimbanqui zacatecano Ricardo Monreal. El avión de la fuerza áerea para traer las cenizas de José José. Los 92 camiones secuestrados a cambio de 84 plazas para normalistas expertos en chantajes. Barbosa el miserable como gobernador de Puebla. Bonilla que jura como gobernador 5 años cuando le tocan 2 y Olguita, la Olga cínica avalando esta infamia. Los 14 policías asesinados en Michoacán.

La rendición del estado a manos del crimen organizado. El Culiacanazo.

De nuevo el mentiroso e inepto de Alfonso Durazo.
La vergüenza mundial. Los abogados del chapito en conferencia de prensa agradeciendo a López que el hijo del capo recibió un buen trato. El gas lacrimógeno a los alcaldes en pleno Palacio Nacional. El juez sobrino de la Padierna como ejecutor de venganzas a modo. López Obrador insinuando parecerse a Jesucristo. López haciendo bee…beee…

Las infumables mañaneras con paleros lamesuelas descarados.

El invento del golpe de estado. La culpa que ya no sólo es de calderón sino también de su hijo . La masacre de mujeres y niños de los LeBaron y el desprecio de López al recibir ese mismo día a su beisbolista favorito.

Morelos y el futbolista reducido a gobernador fallido.

La flojera que le da recibir a Javier Sicilia.

Evo en México con el estado mayor a sus pies y con traslados en camionetotas comiendo en restaurantes de lujo de la ciudad. Ebrard acariciándole el cachete al dictador.

El ataque descarado al Instituto Nacional Electoral. Y a todos los órganos que representen contrapesos, autonomía e independencia. La clasificación de las pensiones para adultos mayores entre indígenas y mestizos. El fin ahora sí, del Seguro Popular.

La representación grotesca de la Revolución Mexicana con 2000 caballos y una locomotora de principios de siglo en un día de trabajo. La presentación del librito Economía Moral escrita por alguien que dice que crecer no importa. El presupuesto que aniquila cualquier proyecto productivo, recorta recursos a órganos autónomos e ignora salud, cultura y educación.

La insistencia perversa de que la estrategia de seguridad funciona y los otros datos, siempre los otros datos que lo desnudan y exhiben:

30 mil muertos en un año. El peor. Con la violencia desatada.

El infame yo tengo otros datos. La mentira siempre. México en recesión. Moral y económica. México con el ánimo en el suelo. México con crecimiento 0. Cero.

Y aún así, mañana domingo, López hará otro festival para celebrar el primer año de su gobierno.

Lo siento presidente, pero no hay nada que festejar.

Es grosero que lo haga y que dé su cuarto informe de gobierno y que repita el mismo evangelio y las mismas mentiras.

Y justo en la celebración de su aniversario, de su fiesta, las calles de la Patria se llenarán de hartazgo, de un ya basta y sin duda, será etiquetada como una marcha conservadora y fifí.

Como una marcha de unos cuantos traidores.

México roto.
Aquella noche lejana ya, del primero de diciembre de 2018 lo único que dejó fueron flores en el piso y esperanzas rotas. Un país dividido que usted lejos de sanarlo, se empeña cada día y con más fuerza y resentimiento en seguir rompiendo.

Y la pregunta entonces, resulta obligada:

¿Alguien con un poquito de madre, con un poquito de cordura, usando la razón y dejando la fe ciega de lado me puede mirar directo a los ojos, sostenerme la mirada y negar lo que tantas veces repetí de que sí se podía, todavía, caer más bajo?

¿Que sí se podía estar peor con López Obrador?

¿Alguien?

Y es apenas, un año.

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