De rodillas

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10 meses.

Eso duraron el discurso y las promesas.

La cuarta transformación ya tiene su lugar y fecha fatal.

El 17 de octubre de 2019 en Culiacán, Sinaloa, México, el estado mexicano, el gobierno, renunció a uno de los deberes que le impone la Constitución.

Desde el primero de diciembre de 2018 el señor al que eligieron millones de mexicanos esperanzados y justificadamente hartos por años de corrupción y violencia, nos ha recetado madrugada sí y madrugada también un evangelio de paz y concordia que sólo puede existir en alguien totalmente ensoberbecido de sí mismo y ajeno a la realidad de un país que se le cae a pedazos.

Estaba convencido de que bastaba que él lo dijera para que la pobreza y la violencia se acabarían en un cerrar de ojos. Repetía hasta el cansancio que el pueblo era bueno y que solo con levantar la mano garantizaba que en seis meses la violencia cesaría, que los malos se someterían, que los corruptos dejarían de serlo y que juntos de la mano, caminaríamos hacia una futuro lleno de prosperidad y paz.

No contaba con la realidad.

La prosperidad creció 0.0 en estos 10 meses. Sin palabras.

El jueves, en uno de los episodios que sin duda ya marcaron a la 4T, el gobierno , el ejército, los policías estatales, la inteligencia del país, sin coordinación ni planeación alguna, sin medir las consecuencias y estar preparados para la reacción, captura sin orden de cateo a uno de los hijos del Chapo Guzmán.

Se mete al infierno en pleno centro de Culiacán, con todos los pecados a cuestas.

El ejército, con las manos atadas por las órdenes estúpidas de no contestar las agresiones, escaso de armamento, sin la fuerza debida es enviado al matadero poniendo solo la obediencia, la voluntad, la dignidad de siempre y el pecho a las ráfagas de metralleta.

El gobierno al verse desbordado después de que los sicarios que responden al cártel de Sinaloa perfectamente coordinados tomaran el control de la ciudad en menos de media hora, nerviosos, rebasados, impotentes, angustiados deciden que para evitar las balaceras sin fin es mejor liberarlo y rendir la plaza.

Claudicar.

Esa misma tarde, López viaja a Oaxaca, visiblemente sobrepasado y con un sudor frío que apenas alcanza a disimular solo alcanza a balbucear : …” mañana hablamos “.

En la conferencia mañanera más difícil y cuestionada, justifica la libertad del narcojunior aduciendo que era la única manera de parar la balacera y salvaguardar a la población.

De forma inmediata sus fieles atiborran las redes justificando la liberación del delincuente  e idealizando los afanes del redentor afirman confundiendo una cosa con otra que no vale más la captura de un criminal (y con esto entregar al país) que la vida de las personas, exhibiendo una visión de corto plazo e ignorando el mensaje fatal que se le envía a todos los que matan, secuestran, trafican, extorsionan y tienen desde hace rato postrada a la Patria.

El canciller Ebrard sin memoria alguna, pide cerrar filas y respaldar a López sin mezquindades alentando a nuestro Ejército y Guardia Nacional y pidiendo prudencia.

En un ejercicio de cinismo sin paralelo  el señor secretario olvida convenientemente los más de 15 años de calumnias, insultos, mezquindades, exigencias de renuncia, mentiras, agravios y denostaciones que López y su movimiento hicieron durante todo ese tiempo.

La familia del narco, a través de sus abogados , montados en el colmo del cinismo y  en una burla  descarada que debería ofender a todos los mexicanos protagonizan un día después, uno de los episodios que pasarán a la historia como testimonio  vergonzante de la sumisión del estado al narco :

“ La familia Guzmán le manda una mensaje de agradecimiento al presidente Andres Manuel Lopez Obrador y a su gabinete de seguridad porque nuestro hijo recibió buen trato. No fue torturado ni venadeado. No fue como en Tlataya en el gobierno de Peña Nieto. Nosotros como abogados estamos muy agradecidos , tenemos un presidente humano, cristiano, que finalmente no tomó la decisión de causarle daño a Ovidio”.

López , miserable, acusa como siempre, a la prensa conservadora, a sus adversarios de no entender.

De preferir la sangre .

No. No. No.

No se confunda señor López y no engañe más. Basta.

No disfrace de preocupación la claudicación grotesca y grosera del estado frente a los criminales y el terror y la indefensión en la que amanecimos hoy millones de mexicanos.

Lo de ayer en Culiacán es consecuencia de su ineptitud y arrogancia.

De su soberbia sin límites.

De su afán irracional de mandar al diablo las instituciones.

De aniquilar al CISEN.

De fulminar por capricho a la Policía Federal.

De desmantelar el Estado Mayor Presidencial.

De permitir que el ejército  sea insultado y agredido cada día.

De sus discursos infundados y anclados en el pasado diciendo que no habrá más masacres.

De su miedo profundo y terrible a usar la fuerza legítima del estado.

De sus evangelios de amnistía y de perdonar a todos.

De sus mentiras en el combate al huachicol.

De levantar memoriales a los ladrones de combustible.

De permitir pintas y violencia de parte de vándalos.

De sus reuniones inútiles a las seis de la mañana dizque para recibir el parte diario de seguridad y salir convencido de que el pueblo está feliz feliz feliz.

De sus dichos y ocurrencias que son burlas sin piedad y desgraciadas.

De sus abrazos no balazos.

De sus Fuchi y Guácala.

De su los voy a acusar con sus madrecitas y abuelitas.

De su hipócrita austeridad.

De la total falta de coordinación entre los aparatos de seguridad del estado que aún nos quedan.

De poner al Ejército a construir caprichos en forma de aeropuertos ridículos en vez de planear con inteligencia, tecnología y todo eso que usted desprecia, operativos para someter a los criminales.

De afirmar que el crimen organizado también es pueblo.

De mantener en su puesto a un secretario de seguridad verdaderamente imbécil y cínico que con su actitud de perdonavidas y prepotente, arrogante como el que más, sigue engañando y mintiendo a diestra y siniestra.

Lo de ayer es consecuencia de la ineptitud de su gabinete y su afán enfermo de destruir y desmantelar instituciones.

De sentirse omnipotente y omnipresente.

Así de claro.

Es la suma de diez meses de evadir la realidad, de ocurrencias y malas bromas, de no saber estar a la altura, de austeridad criminal y de un miedo a ejercer la fuerza que asusta.

Usted seguirá buscando excusas y sus fieles seguirán creyendo sus mentiras, atacando sin piedad, ciegos e ignorantes, culpando al pasado como pretexto perfecto y llamando conservadores a quienes no nos creemos sus patrañas.

Pero la realidad López, aunque usted tenga otra, es una :

El gobierno que encabeza, ayer fue exhibido y arrasado.

Y México, el México de todos, ese que le confió la patria, ese que ingenuo creyó en usted amanece hoy rendido y derrotado, frágil y lastimado.

Aterrado e indefenso.

Le quedó grande el país señor López. Muy grande.

Si le queda un resquicio de humildad y decencia, un poco de dignidad, dése cuenta.

Por piedad, dése cuenta.

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