Activismo ambiental a base de sopa enlatada

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Por Israel Navarro

Twitter @navarroisrael

Just Stop Oil es una organización de activismo ambiental de reciente creación, y que brincaron a la fama porque un par de sus integrantes arrojaron sopa enlatada sobre el cuadro de Los Girasoles de Van Gogh. Si viviera el pintor, le darían ganas de cortarse la otra oreja.

Pero esta no es la única protesta. En Londres han bloqueado calles, entre ellas la icónica Abbey Road de los Beatles, cerrado puentes, sitiado la residencia del Primer Ministro y hasta se pegaron, literal, al vidrio que protege la famosa pintura de “La Joven de la Perla” de Johannes Vermeer. La pregunta es: ¿funciona este tipo de protestas? Pues vamos por partes.

Dentro de la comunicación política para la promoción de iniciativas, existen varias estrategias para ganar posicionamiento y difusión, sin tener que pagar pauta en medios o redes sociales. Mientras más radical sea la activación, mayor exposición genera. Piensen por ejemplo en las manifestaciones que los protectores de animales hacen afuera de las corridas de toros en donde salen bañados en sangre. Eso llama la atención.

Sin embargo, el dilema está en que mientras más extremista sea la manifestación y entre más daño cause a un bien o al orden público también acarrea un sentimiento negativo hacia quienes protestan, como cualquier bloqueo de calles cuando uno circula y trae prisa por llegar al trabajo, o cuando se atenta contra una pieza de arte. ¿Qué culpa tiene el artista o el automovilista?

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Pero en el caso de Just Stop Oil, lo que hemos visto es que sus activistas han generado una abrumadora cantidad de prensa negativa hacia sus acciones, más no a su causa, que es impedir que la producción de energía fósil siga avanzando en el Reino Unido, porque mucha gente simpatiza con eso.

Su estrategia está encaminada a hacer que la gente hable de ellos y que escuche su mensaje, aunque terminen en la cárcel. De hecho, son tan radicales que han afirmado que lo único que los detendría es si les dieran pena de muerte. Y de esta manera, a través de las activaciones territoriales han ganado un montón de exposición sin pagar un centavo. La gente podrá odiar a los voceros y sus métodos, pero en ese proceso se está escuchando el mensaje de la organización. Eso es lo que cuenta.

Just Stop Oil usa técnicas disruptivas. Pero hay que reconocer dos cosas: uno, que sin ellas, no tendría la misma atención; y dos, que hasta el momento no han causado un daño irreparable. Lo peligroso sería que si estas acrobacias no rinden resultados en su causa, arrecien sus acciones para tratar de ganar más tracción. Juzgue Usted.

Israel Navarro es Estratega Político del Instituto de Artes y Oficios en Comunicación Estratégica.