Los pluris, la bolsa de premios en la mira

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En Clave de Fa Plumas Invitadas El Tecolote Diario

Por Israel Navarro

Twitter @navarroisrael

Por allá de 1977 José López Portillo creó los puestos de representación proporcional, mejor conocidos como “plurinominales”, esos diputados y senadores que, no tenemos bien claro a quién representan.

Originalmente los “pluris” fueron establecidos para que los votos de los partidos que no ganaran en cada distrito no dejaran de tener representación. Es decir, si juntamos en una sola bolsa todos esos votos atomizados, obtendrían una curul o más. Básicamente, obedece al principio de “de grano en grano, la gallina llena el buche”.

Por si no lo viste:

Esa premisa asegura la representación de las minorías, pero en la praxis, los puestos plurinominales sirven a los partidos políticos como una bolsa de premios para el pago de favores políticos, o bien para meter al Congreso a personajes impresentables que por sí solos no podrían ganar una elección por sus altos negativos. Y además, es una linda manera de asegurarles fuero, léase impunidad.

Resultó tan políticamente jugoso este proyecto que de 100 diputados pluris, 19 años después, pasaron a 200, 40 por cada una de las cinco circunscripciones en las que se divide el país. Es decir que, el 40% de los diputados federales no representa a un distrito en específico. Y en el Senado hay un tema similar. Las 32 entidades federativas tienen 3 senadores (dos de mayoría y uno de minoría), pero además hay 32 escaños pluris. Es decir, que un tercio del Senado no representa a su estado, sino a una bancada política.

Evidentemente, este modelo ha sido replicado en los congresos locales, en los que también se integra una lista y dependiendo de la votación de cada partido entran en automático determinado número de candidatos. Esto permite, por ejemplo, que cualquier partido de la chiquillada se mantenga presente, aunque no haya ganado un solo distrito.

A pesar de los intentos por reducir el número de pluris en los últimos sexenios, todo a quedado en puras buenas intenciones y promesas de campaña, porque cuando la iniciativa llega al plano legislativo, son las mismas bancadas las que bloquean su reducción. Obvio, ¿quién va a querer perder su cofre de tesoros?

Es probable que venga un nuevo intento por limitar esta figura con la 4T, bajo el enfoque de la austeridad republicana del Presidente López Obrador. Que, ojo, va junto con la intención de meterle mano al INE. Para ello, se necesita una reforma constitucional que implica mayoría calificada, es decir que no solo MORENA vote a favor, sino parte de la oposición. Vamos a ver si los partidos políticos por fin se ponen del lado de la ciudadanía, porque dicen que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Israel Navarro es Estratega Político del Instituto de Artes y Oficios en Comunicación Estratégica.