Los tuyos, los míos y ¿cómo le hacemos?

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Yo tengo una familia integrada. Tengo una hija de 12 años y mi esposo tiene 3 hijos. Cuando pensamos en vivir juntos y luego casarnos, realmente no sabíamos cómo iba a funcionar con los niños; tampoco sabíamos quién viviría con quién ni cómo organizaríamos todo en el nuevo hogar.

El proceso de crear una familia integrada puede ser gratificante y retador al mismo tiempo. Es importante recordar que al final del día, son dos familias tratando de integrarse como una nueva. En esta familia los integrantes tienen muy diferentes ideas y concepciones de cómo establecer una convivencia funcional, rítmica y pacífica.

A veces los niños reaccionan mejores a los cambios; mientras que los padres pueden frustrarse al notar que la familia no funciona de igual manera que la anterior. Integrar familias no es tarea fácil, sin embargo, mediante un comunicación abierta y respeto entre todos los miembros, así como amor y paciencia, es posible desarrollar un lazo entre los padrastros e hijastros.

Aquí algunos tips para lograr una buena convivencia en familias integradas:

  1. Un matrimonio sólido: Esta es la razón por la que existe esta nueva familia, por lo tanto, lo más importante es que el nuevo matrimonio permanezca unido. El mayor reto será crecer en un matrimonio maduro al tiempo que se educa a los niños de ambos.
  2. Reglas y límites: Es importante establecer de mutuo acuerdo las reglas y los límites que se tendrán dentro de la nueva familia. Ambos padres deben asumir el control de la situación para no provocar rechazo hacia alguno en particular.
  3. Vínculos sanos: Cada uno eligió a su pareja anterior, por lo tanto, no es válido hablar mal de el/la ex para influenciar a los hijos. Hablar mal de la expareja es tanto como decirles a los hijos que una mitad de ellos está rota o descompuesta. Es mejor permitir que los hijos formen su propio criterio acerca de sus padres. El que los hijos mantengan un vínculo afectivo sano con el progenitor que visitan permite que ellos se sientan seguros del amor que cada uno le tiene.
  4. Empatía y compasión: Lo más seguro es que cada familia se encuentre en una etapa distinta de los demás. Por lo tanto, cada quién tendrá necesidades afectivas diferentes y es importante ponerse en los zapatos de los otros para poder comprender algunas reacciones y comportamientos; y, sobre todo, para encontrar la sabiduría parental que se requiere en cada situación.
  5. Crecimiento y desarrollo: Después de algunos años del proceso de integración como familia, será posible que los chicos elijan por sí mismos pasar más tiempo con la familia y sentirse más contentos estando juntos.

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Integrar una nueva familia requiere de mucha paciencia y de comprender que es un proceso lento que se dará poco a poco. Muchos cambios a la vez pueden resultar en algo negativo para los chicos, porque de por sí ya pasaron por la dura separación de sus padres, que era el núcleo que los mantenía seguros y estables y ahora tener que adaptarse a la nueva familia puede resultar en inseguridades y malos comportamientos.

Desarrollar un vínculo amoroso con los hijos de la nueva pareja no sucede de la noche a la mañana, pero eso no significa que no vaya a suceder. El amor y la cercanía llevan tiempo, si tomamos en cuenta que sólo se ama a aquello que se conoce, entenderemos que el amor a los hijos de la pareja vendrá cuando se desarrolle un verdadero conocimiento y entendimiento de quiénes son esas personas, cómo les gusta ser amados y qué podemos aportar que de valor a la vida de ellos.

Cada niño es diferente, y como padrastro o madrastra, es importante tomarse el tiempo de conocer a cada nuevo miembro de la familia, entender cuáles son sus necesidades y estar dispuesto a trabajar para satisfacer esas necesidades en un ambiente de amor y respeto entre todos.

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Al integrar dos familias, lo más seguro es que cada una cuente con diferentes métodos de crianza, disciplina, rutinas y esto puede traer mucho estrés a la nueva familia. Cuando los padres se ponen de acuerdo en las estrategias que seguirán para todas estas cuestiones, los chicos entienden que están en sintonía y es más fácil seguir las normas.

Integrar una nueva familia es uno de los mayores retos que la vida puede lanzarte, la idea es estar preparado para dar lo mejor de ti a cada uno de los nuevos miembros y no perderte en el intento. Lo más importante siempre será mantener el vínculo del matrimonio en armonía y mucha paciencia para ti y para los demás.

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