Pedro Castillo y el tiro por la culata

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Por Israel Navarro

Twitter @navarroisrael

¿Qué pasó en Perú la semana pasada? Pues resulta que Pedro Castillo, el entonces presidente, enfrentaba un juicio de destitución por corrupción, lo que allá le llaman incapacidad moral. Esta no era la primera vez que traía un proceso así, pero anteriormente la había librado. Sin embargo, la presión política de la oposición fue aumentando y todo parecía indicar que en este último impeachament había los suficientes votos para separarlo del cargo.

La votación estaba programada para el miércoles pasado en la tarde. Por ello, Castillo decidió dar madruguete, y el mismo miércoles por la mañana salió a dar un comunicado en televisión nacional en el que establecía un estado de excepción con tres puntos básicos: la disolución del Congreso, el gobierno por decreto y la imposición de toque de queda. Evidentemente esto no le gustó nadita a la sociedad peruana, ni a los diputados, ni a varios de sus aliados, ni a las fuerzas armadas y a la policía.

Por si no lo viste:

Acto seguido, los diputados adelantaron la votación que estaba programada para la tarde, y con 101 de 130 votos aprobaron la destitución de Pedro Castillo y se nombró a su Vicepresidenta Dina Boluarte como la nueva presidenta interina de país. Pero la historia no acaba ahí, porque a Castillo se le fincaron cargos por corrupción, sedición, abuso de autoridad y perturbación de la tranquilidad pública, por lo que fue detenido y llevado a la comisaría de policía. Esto le impidió llegar a la embajada de México en donde se suponía que pediría asilo político.

La pregunta es si esto fue un intento de golpe de estado o no. En el sentido estricto de la palabra no, porque para serlo, Pedro Castillo habría que tenido que arrebatar el poder de alguien más, y él ya lo tenía legítimamente; y además, tuvo que haber utilizado medios ilegales o la fuerza para lograrlo, pero no fue así, los militares le dieron la espalda. Lo que hizo Castillo fue simplemente transgredir los poderes constitucionales de la manera más tonta posible porque puso en evidencia que estaba completamente solo y sin poder. Y este negocio, es una piscina de tiburones que huelen la sangre de la presa.

Lo inverosímil del caso es que ahora su abogado defensor está diciendo que a Castillo le dieron un vaso de agua minutos antes de dar su discurso del fallido manotazo, y después de beberla se sintió “atontado”. Si ese es el nivel de defensa, ya podemos adelantar el veredicto, o reírnos a carcajadas durante el juicio.

Boluarte juramentó en medio de protestas a un gabinete centrista bajo la consigna de combatir la corrupción, pero no tengan altas expectativas porque la política es cíclica en Perú. Del 2000 a la fecha, han tenido 11 presidentes de los cuales 6 han enfrentado detenciones, arrestos domiciliarios o cárcel. Ese es el verdadero Juego de Tronos.