Es defender el derecho a la información y de paso al INAI

191
plumas-invitadas-para-abrir-boca-paulina-mancebo-el-no-gobierna-para-nosotros-el-tecolote-diario

Paulina Mancebo

Analista de Política Pública

Twitter: @P_Mancebo

El derecho de acceso a la información pública no es nuevo, es un derecho que llegó a la Constitución en 1972 para incentivar la competencia electoral y, sobre todo, para que los partidos políticos pudieran tener acceso a información pública que facilitara la participación democrática.

Tuvieron que pasar casi treinta años para que comenzaran a legislarse las primeras leyes de acceso a información del país y con ello nos diéramos cuenta que la norma no hace al derecho. Lo que sucedió es que tuvimos 33 leyes distintas, algunas que cobraban desde la búsqueda, otras que no tenían plazos para la resolución, inclusive hubo leyes en las que se calificaba la solicitud para responder a ella.

Para el año 2007 se hizo una reforma constitucional al derecho a la información que sentó las bases mínimas para garantizar un piso parejo de ejercicio del derecho entre los 32 estados y la federación. La constitucionalización fue un gran logro para el derecho, nos prometía una arquitectura institucional que llevará hacia adelante el ejercicio y fue una promesa de que los ciudadanos podríamos tener en nuestras manos instrumentos para abatir la corrupción.

Algunos defensores de la cuatroté han dicho que de nada sirvió hacer una institucionalización tan cara y que no ha terminado con la corrupción, pero esto es publicidad engañosa, el derecho a la información nos ha puesto en las manos muchas cosas. Un ejemplo es que la Cofemer comenzó con su trabajo de mejora regulatoria, pero se consolidó a partir de que se puso dentro de las obligaciones de transparencia los trámites, requisitos y formatos que permitió que todos podamos saber que se lleva a la ventanilla de trámite.

Otros, por ejemplo, hicieron del derecho su aliado para conocer estatus de obras públicas, para inscribir a sus hijos en las escuelas, para conocer documentos personales como las semanas cotizadas en el IMSS, para verificar enrolamientos a programas públicos, en fin. El derecho a la información es un portentoso instrumento por el que hoy tenemos un gran número de trámites electrónicos, portales con información pública, aplicaciones, archivos y hasta responsabilidad por los WhatsApp y correos electrónicos públicos.

El derecho a la información permitió proteger playas, bosques y aguas, nos permitió ver las deficiencias en la distribución de antirretrovirales, de medicamentos, de hospitales fantasma, permitió desarrollar comunidad y colectividad en el ejercicio de otros derechos.

A lo largo de los años el derecho a la información ha sufrido los embates de los intereses políticos y gubernamentales, eso quiere decir que es un derecho sano y eficiente. Si bien el derecho a la información el día de hoy está sufriendo un ataque burdo y frontal no es el primero que enfrenta.

En 2010 con la instrumentación de la protección a los datos personales se dejó de lado la potencia del acceso a la información pública y el entonces IFAI redujo consistentemente sus esfuerzos institucionales para enfocarse en avisos de privacidad y derechos ARCO. En 2015 con las olas reformadoras de Peña Nieto se hizo un sistema nacional de transparencia con la promesa de hacerlo más eficiente, pero logró hacer una estructura institucional más burocrática, compleja y lejana de los ciudadanos.

Aún así, con todo a cuestas, el INAI es bombero, policía y árbitro por lo que no puede estar del lado del régimen en curso, de ningún régimen. El hecho de que sea una autoridad independiente significa que tiene autonomía de gestión, decisión y presupuestal, cosa qua la Función Pública y mucho menos la doctora Sandoval tiene.

Una democracia sana se mantiene en la desconfianza de sus ciudadanos, en su capacidad de dudar, verificar, discutir, luchar y vigilar a la gestión gubernamental. Apostar por desparecer los órganos garantes de acceso a la información es institucionalizar la opacidad, el abuso de poder y la corrupción.

El derecho de acceso a la información es un derecho de todos, que nos sirve para ejercer otros derechos, para generar discusión, para romper la discrecionalidad, pero esa es la apuesta de la cuatroté, acabar con el control ciudadano.