Papás de ahora

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Plumas Invitadas 5 de Vida Adriana García Yo no me Contagio El Tecolote Diario

Cuando yo era niña, la crianza era básicamente yo soy papá / mamá y aquí se hace lo que yo digo, ¿por qué? Porque lo digo yo y tú te callas. Y realmente creo que nadie veía mucho problema en el sistema, incluso me atrevo a decir que funcionaba porque la mayoría de las personas de mi generación dirán cosas como: “a mi si me aventaban la chancla o me daban con el cinturón y mira qué bien salí”, o “en mi casa se hacía lo que mi mamá decía o te aventaba la mirada 34 y ya con eso sabíamos que debíamos estar quietos y sin hablar y mira, gracias a eso soy una persona de bien”.

Claro que lo que ninguno de nosotros dirá es que somos la generación de la ansiedad, del reflujo, de la depresión, de los “muy educados y trabajadores”.

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Si bien la era pre-internet tuvo grandes encantos, como salir a la calle a andar en bici y patines, jugar a las escondidas sin miedo de que llegara alguien y nos llevara quién sabe a dónde o utilizar mucho más la imaginación para inventar juegos en casa, también es importante señalar que la comunicación entre padres e hijos no era del todo ideal y que el entendimiento de los que los niños necesitaban rara vez era comprendido por los papás.

Este tipo de crianza mantenía a los niños en control, pero no dejaba mucho espacio para una relación entre padres e hijos.

Hoy en día, las cosas han cambiado significativamente, además de la existencia de internet y otros avances tecnológicos, los padres han comenzado a darse cuenta de la importancia de comprender las necesidades reales de los niños, y no, no tienen que ver con darles gusto en todo lo que se les antoja para que no los dejen de querer.

No, hoy en día, los padres leen, estudian, se preparan, toman cursos, comparten prácticas con otros padres, forman círculos de crianza, se informan, etc..

Aquí algunas de las cosas que más me han funcionado cuando de crianza se trata:

  1. Eso de “no cargues al bebé, se va a acostumbrar a los brazos y te va a tomar la medida” carece totalmente de sentido. Los bebés recién llegados al mundo requieren de toda la atención de sus padres para poder sobrevivir, es un derecho esencial aquello de estar en brazos de mamá y papá, tal como lo es el de ser alimentado. Entre mayor contacto físico existe con los padres, mejor es el desarrollo del bebé. Cargar al bebé le ayuda a entender que sus necesidades serán satisfechas, relaja su ritmo cardíaco y disminuye sus temores, además de que promueve la conexión con los padres.
  2. Los niños no son “adultitos”, con un niño de entre los 2 a los 8 años jamás funcionará hablarles como si fueran pequeños adultos, esperando que comprendan razones como lo haría una persona mayor. Los niños requieren de atenciones diferentes, de lineamientos claros y concisos. Los padres estamos muy acostumbrados al uso de la palabra “no” y eso sólo les hace entender que hay alguien más grande que manda, pero no les ayuda realmente a aprender nada. El encontrar mejores formas de hablar con ellos, desde bajar al nivel de sus ojos y tranquilamente decir algo como: “antes de comer nos lavamos las manos” es mucho más efectivo que un grito de: “noooo toques la comida sin lavarte las manos, COCHINO”.
  3. Lo que me lleva a otra de mis reglas favoritas: jamás etiquetes a tus hijos como “bueno”, “malo”, “cochino”, “chillón”, etc.. eso lo único que logra es disminuir su autoestima y tampoco les aporta nada bueno.
  4. Por supuesto el pasar tiempo con ellos, sobre todo a través del juego, les ayuda en muchos temas, pero también genera conexiones emocionales y nos ayuda a conocerlos mucho mejor. No tiene que ser 3 horas de juego, simplemente, participar con ellos ya sea dibujando, jugando con los carritos, super héroes o muñecas, les ayuda a generar confianza y a desarrollar su imaginación.
  5. No ser exagerada con las consecuencias, ya me pasó que una vez muy salsa dije: “pues no vas a la fiesta de fulanita” y dos minutos después estaba arrepentidísima de haber dicho semejante cosa porque claro que quería que fuera a la fiesta y que lo pasara lindo y además esa consecuencia fue por haber desobedecido algo. Así que, antes de poner consecuencias, regla de oro, asegurarse que esta le enseña algo valioso al niño y que tiene que ver con los valores que queremos que vivan en casa. No castigar el ipad por ejemplo, cada vez que hay un mal comportamiento.
  6. Esta para mi es la más importante de todas: Aprender a conectar con las necesidades reales de mi hija. Entender el día que ha tenido, el que he tenido yo, saber que mi hija tiene necesidades que solo yo puedo cubrir y que a veces, lo único que quiere es conectar, incluso si es a través de un mal comportamiento. Por eso practicar la paciencia y hacer pequeñas pausas de 2 minutos para poder entender el momento, me ayudan a manejar mejor las situaciones de estrés que se presentan.

¿Y ustedes, qué cosas útiles han aprendido acerca de la crianza moderna?

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