Mujer al desnudo

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Mi propósito de hoy es drenar todo el sentimiento que como mujer vivo ante la situación de angustia a la que me enfrento día con día.

Todos pueden tener mil argumentos dependiendo el espejo ante el cual se miran, incluso llegué a estar en una crisis contradictoria, porque no entendía siquiera el significado de un feminicidio. En alguna ocasión también dije: “qué onda con las feminazis”, peor aún, existió el momento que dije: “no son las maneras”.

Siempre he creído que no todos los hombres son malos y que no todas las mujeres son buenas, simplemente somos humanos cohabitando en un plano común.

Como muchas mujeres, he tenido a lo largo de mi vida una mejor relación con los hombres, por ejemplo primos, amigos y hermanos, que con las mujeres; también es un hecho que siendo mujeres (muchas veces) somos egoístas, vale madres e incluso rencorosas entre nosotras mismas.

Hoy me siento indefensa, dentro de un capullo que no llena mi alma.

El no poder andar tranquilamente en la calle por tener que mantenerme alerta ante cualquier atentado, con un gas pimienta en la mano y mi ubicación en tiempo real a mis contactos importantes.

Más de Lo natural del cambio:

Hoy logro comprender lo que muchas personas sienten al perder a un ser querido de una forma violenta, no por el hecho que yo lo haya vivido de forma tangible, más bien es porque a mí ya me robaron la paz.

Quiero quejarme, quiero gritar y tener el súper poder de que las personas piensen de una forma empática, a pesar de saber que es algo injusto, porque es imposible meterte a la cabeza de todos.

Al igual que muchas personas, quiero romper y destruir con tal de conseguir justicia. Porque el dolor y el coraje ya es más grande, pareciera que el mundo se está consumiendo en una atmósfera de odio, irrespeto y conformismo.

¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Qué más queremos dañar?

Hoy digo con la frente en alto y sin miedo: SÍ SON LAS MANERAS.

Sí es la forma, defender lo tuyo y a los tuyos, generar un cambio.

En una columna anterior hablé de los cambios desde una perspectiva buena vibra, para mí puede ser lo ideal para que tu alineación personal no se destruya, pero qué pasa cuando alguien llega y aplasta tus derechos, tu voluntad.

¡Claro que enoja!

¡Claro que no lo vas a permitir!

¿Qué es lo que esperas cuándo te encuentras en una situación vulnerable?

¡Qué alguien te ayude, carajo!

¿Y qué está pasando en este país?

Ni siquiera el Señor Presidente puede defendernos, ya no confías ni en la vecina porque de repente puede llegar a la escuela de tu hija, secuestrarla y violarla… como si no pasara nada.

Ya no puedes tomar un Uber con calma porque en cualquier momento desvía la ruta, te viola y te mata. Como si tu cuerpo, tu vida y tu integridad valieran 50 centavos.

Quizá todavía te preguntes ¿por qué existe esta psicosis en las mujeres?

Simple y sencillamente, porque en cualquier momento tú o yo podemos ser la siguiente.

¿Cuándo va a parar? Hasta que te levantes de tu comodidad, hasta que salgas de tu zona de confort y pienses en los que te rodean.

En el momento que aceptes que ni la policía, ni el gobierno harán algo.

Por eso digo sí a los movimientos, digo sí a que se rompa todo, sí a la justicia.

Si eres de las personas afortunadas que no han vivido el terror de un secuestro, violación, acoso, violencia, etcétera, te invito a que tampoco te calles y no esperes hasta que te pase a ti o alguien cercano.

Estamos viviendo un movimiento social en el que querramos o no, estamos envueltos TODOS.

Nos toca apoyar desde nuestra posibilidad, quizá no compartes el ir a tirar el Ángel de la Independencia (y está bien si no lo haces), a lo que me refiero es que dejes de juzgar y actúes dentro de tu entorno.

JUNTXS SOMOS MÁS

@oyesarita

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