México, hoy no hay celebración alguna Patria mía.

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Sí.

Un cumpleaños más de una Patria noble y hermosísima.

De un país cuya grandeza se encuentra ahora secuestrada por una gavilla de resentidos y serviles.

Debería ser una noche de celebración, de pozole y tequila, de amigos y familia, de gritar Viva México hasta que la voz se agote.

Pero no.

Esta noche no.

Con un México entregado y sometido a los militares.

Con la Constitución violada por quien debería respetarla.

Con la Suprema Corte de Justicia vendida a los caprichos del mesías aprendiz de dictador.

Con una selva lastimada y arrasada por un tren que solo lleva destrucción y sin sentido.

Con el claro contubernio con el crimen organizado al que no se le toca ni con nada y al que se le habla de señor.

Con un sistema de Salud destrozado y millones sin Seguro Popular.

Con una Comisión de Derechos Humanos muerta e inexistente y regenteada como burdel por una infame.

Con la peor inflación en 20 años y con 4.5 millones de nuevos pobres.

Con desabasto criminal de medicinas y niños con cáncer muriendo un día sí y otro también.

Con la educación en ruinas y nuevos métodos de aprendizaje que solo enseñan a ser mediocres, a no aspirar a nada, a permanecer jodidos y poner estampitas de López en los cuadernos.

Con una secretaria de educación ignorante, inútil y poquitita cosa.

Con millones de dólares sin control alguno gastados y robados en obras inútiles como el aeropuerto Felipe ángeles que sólo tiene gente cuando hay luchas o conciertos y una refinería ya ” terminada” que no refina ni un mililitro de gasolina.

Con un gobierno aliado de dictaduras y dictadores impresentables.

Con embajadores gobernadores que a cambio de impunidad, entregaron sus estados al narco y al gobierno.

Con el crimen organizado controlando al país y con más de 130 mil muertos y desaparecidos en cuatro años de gobierno.

Con 15 periodistas mexicanos asesinados y olvidados solo en 2022, pero entregando las llaves de la ciudad a familiares de Assange.

Con la ciencia y los centros de excelencia académica rotos y a punto de morir, con fideicomisos arrasados por la soberbia y acusados de corrupción sin una sola prueba.

Con un fiscal extorsionador y ladrón, pero servil a presidencia.

Con los hijos de López como los nuevos mirreyes de la cuatroté.

Con una austeridad que no es tal y con el Palacio nacional cerrado al pueblo para mantener en secreto las locuras de alcoba.

Con los nuevos Goebbels, Epigmenio, Citlalli, Noroña y demás escoria avalando lo que años atrás condenaban.

Con el pueblo bueno idiotizado, estirando la mano y vendiendo el futuro por un presente de no más de 30 monedas.

Así que no México, hoy no hay celebración alguna Patria mía.

Hoy el único grito que me sale de lo más profundo de mi estómago, con rabia y tristeza va dirigido a quienes se han encargado de destrozarte, a López obrador y sus secuaces, a sus rémoras, a sus paleros lame suelas de las mañaneras, a sus milicos millonarios, a su pueblo “bueno”, ciego, idiotizado y aletargado.

Esta noche, el único grito posible es:

Chinguen a su madre.

Celebren sobre las ruinas del país que están dejando.

Yo no puedo. No debo.