Hoy es el Día mundial de la lucha contra el SIDA

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El VIH es una de las grandes problemáticas a resolver. 36,7 millones de personas viven en el mundo con este virus. En el año 2016, según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de un millón de personas fallecieron en el mundo por causas relacionadas con este virus. Ese mismo año había en el mundo 19,5 millones de personas infectadas por el VIH en tratamiento con antirretrovíricos, una cifra que representa una cobertura mundial del 53% de los adultos y los niños. Sin embargo, de cara al 2018, es necesario intensificar los esfuerzos para ampliar el tratamiento, sobre todo para los niños y adolescentes.

El primer día del mes de diciembre se conmemora en todo el mundo el Día Mudial de la Lucha contra el Sida, y se aprovecha para dar a conocer los avances de la comunidad científica, y sus esfuerzos para combatir esta pandemia de VIH/sida.

Este año, la campaña de ONUSIDA fue lanzada bajo el lema “Mi salud, mi derecho”, que proviene de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que especifica que todas las personas, sean quienes sean y vivan donde vivan, tienen derecho a la salud. Éste se apoya en un conjunto más amplio de derechos con los que se relaciona directamente, como el de la vivienda, el de gozar unas condiciones de trabajo saludables y el de acceso a alimentos nutritivos, entre otros.

Múltiples actores del ámbito privado y público (comunidad médica y científica, sociedades civiles, organismos internacionales, gobiernos) han aportado desde diversos ángulos recursos, investigaciones, lucha y compromiso en pos de lograr la meta de 90-90-90 para el año 2020. Este objetivo busca que el 90% de las personas con VIH conozca su diagnóstico, que el 90% esté bajo tratamiento antirretroviral, y que el 90% de este grupo tenga carga viral suprimida. Esta estrategia, denominada “Tratamiento como Prevención”, permite vislumbrar el fin de la pandemia de Sida para 2030.

Una de cada tres personas infectadas por el VIH solicita asistencia en una etapa avanzada de la enfermedad, con unos recuentos bajos de CD4 y un riesgo elevado de que la enfermedad se agrave y resulte mortal. Para reducir este riesgo, la OMS recomienda ofrecer a estos pacientes un conjunto de servicios que incluya, además del tratamiento antirretroviral (TAR), pruebas de detección y medidas de prevención de las infecciones graves más habituales que pueden resultar mortales, como la tuberculosis y la meningitis criptocócica.

 



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