Elena Myzdrikova nos cuenta su historia en la música

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nos cuenta su trayectoria

La maestra Elena Myzdrikova nos cuenta como siguió los pasos de su hermano, para dedicarse a la música y de esa manera llegar a la Camerata de Coahuila en el año 2007.

A temprana edad supo que dedicaría su vida a la música y para ello tuvo una aliada incondicional. Su abuela fue quien la llevó a la escuela pensando que sería aceptada de inmediato. Y así fue.

Elena Myzdrikova tocaba de manera notable el piano pero el maestro que evaluó sus habilidades, determinó que ella era ideal para tocar el violonchelo. El Estado, entonces dueño de los medios de producción, le otorgó dos instrumentos para que no se preocupara al momento de movilizarlo de vuelta a la escuela.

“Yo siempre quise tocar algún instrumento. Pero cuando era chiquita, quería tocar piano. Tenía siete años, me acuerdo muy bien, me fui con mi abuelita a un examen a una escuela de música en la ciudad Omsk de Siberia, que fue donde nací y viví los primeros diez años. Yo pensé que tocaría el piano porque pasé los exámenes con buena calidad, de un nivel alto, pero se acercó un maestro muy amable y le dijo a mi abuelita que su niña tocaría el chelo, y quedamos desconcertadas. Yo pensé ¿qué es chelo? No sabía bien porque estaba niña”.

El maestro les dijo que muchas escuelas daban preferencia a los músicos de cuerdas. Elena Myzdrikova sabe ahora como profesora que el gusto infantil casi siempre se orienta al piano, luego el violín y muy pocos chicos piensan en el chelo.

Ellas, recuerda, aceptaron porque como parte de las clases, la academia en Rusia ofrece a todos sus alumnos las técnicas del piano de forma paralela.

“Ella va a tocar piano pero tiene muy buenas manos, buen oído musical, está mejor para un instrumento de cuerda, le dijo a mi abuelita. A mí me mostró fotos del instrumento. ‘¿Cómo voy a traer este instrumento porque está tan grande’, pensé. Pero él le explicó que tendría el primer año el instrumento en casa y otro disponible en la escuela, para que no batallara al moverlo en el transporte público. Eso era una verdadera fortuna”.

Elena comenzó a trabajar una hora por día con el chelo. Y cuando subió cambió de grados escolares aumentó la práctica del instrumento. De dos a tres horas. Y en el conservatorio todo el tiempo que tenía. Tanto ella como su único hermano, Dimitri, son músicos de conservatorio.

“Mi abuelita no era músico pero era una muy buena señora desarrollada por el arte; disfrutaba de la literatura y hacía muchas cosas con sus manos, tejía, sabía coser, y pintaba mucho. Yo siempre quise ser músico, yo sabía que quería y hasta me preparé para el examen; cantaba muchas canciones infantiles y bailaba mucho por eso mi mamá decía que yo era una artista.

“Mis padres no eran músicos tampoco. Mi mamá tocaba el piano y mi papá cantaba en el coro pero eran hobbies porque mamá era ingeniero químico, era contadora y daba clases en una escuela superior. Mi papá era maestro de deportes”.

El cómo llegó a México y a la Camerata de Coahuila se dio siguiendo los pasos de su hermano, Dimitri, quien comenzó a trabajar en el año 2000 como principal de segundos violines en la orquesta coahuilense.

Elena le envió una grabación para una audición porque pensó que sería interesante trabajar en otro país, diversificando su percepción sobre el mundo y las culturas.

“Estaba esa vacante y mi hermano tenía mi grabación especial, el maestro Shade la escuchó y resolvió que trabajara en la orquesta. Llegué en el año 2007 y este fin de noviembre cumpliré catorce años en Torreón”.

Estando en la ciudad, de inmediato la invitaron a dar clases en los departamentos de música de las escuelas privadas. A catorce años considera que han cambiado mucho las cosas porque la educación pública en México no considera la enseñanza de la música como algo fundamental, pero al menos ya hay escuelas en Torreón.

“Eché raíces gracias a los trabajos, los alumnos y a la vida porque aquí vivió mi hermano hasta el 2014 que se casó con una mexicana, tiene dos hijos y su familia mexicana es muy grande, son muy unidos, preciosa familia. Mi hijo estuvo conmigo cuando llegué. Llegó con once años y regresó al país casi a los trece. Fue una decisión fuerte para mí pero la educación es cara en México y volvió a la escuela rusa con muy buenas calificaciones y entró a la universidad gratuita».

Elena Myzdrikova también resolvió que su hijo volviera a su patria por cuestiones de seguridad, en tanto que ella estuvo y está aún resuelta a asumir las oportunidades laborales que le da su especialización siendo jefa de familia. Además el público que sigue los conciertos de la Camerata de Coahuila le ofrece una hermosa calidez y lo constata en las giras, sean estas a grandes ciudades o pueblos pequeños.

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Con Información: Milenio

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