El puente de Kerch en Ucrania: ¿el inicio del fin de la guerra?

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Por Israel Navarro

Twitter @navarroisrael

Seguramente usted ya se enteró que volaron un puente en Ucrania que abastecía a las tropas rusas, lo cual es un golpe estratégico a Putin. ¿Pero cuál es la relevancia de ello? Y más importante: ¿esto puede ser el inicio del fin de la guerra? Pues vamos por partes.

Por allá del 2014, Vladimir Putin anexó la región de Crimea a la Federación Rusa. ¡Por sus pistolas! Pero geográficamente hay un estrecho que divide la península de Crimea y el territorio ruso. Para conectarlas, Don Vladi mandó construir un puente magnánimo de 19 kilómetros, más que por la infraestructura, como un símbolo de la permanencia rusa en el sur de Ucrania. O sea, él había llegado para quedarse.

Por si no lo viste:

Entonces, que alguien se atreviera a volar su obra emblema de la anexión, en el mismo día de su cumpleaños 70, pues claramente le cayó como taladro de dentista. No tanto porque de ahora en adelante se complique el suministro de las tropas rusas que están al sur de Ucrania, sino porque es un duro golpe al orgullo. Como cuando te caes enfrente de crush. Duele más la vanidad que la rodilla.

Y ante esta situación, las tropas ucranianas se crecen anímicamente, al saber que Putin y los rusos no son invencibles. Además, esto cae en un momento crucial donde aumenta el rechazo hacia la guerra entre la población rusa, especialmente entre los hombres entre 18 y 35 años que están huyendo del país a como dé lugar para no ser reclutados para ir a pelear la guerra del dictador.

Lo interesante es que Ucrania no se ha atribuido la responsabilidad del ataque al puente. Los altos funcionarios ucranianos solamente han festejado el hecho. Putin por su lado, lo calificó como un acto terrorista y en represalia atacó con misiles a objetivos civiles como plazas públicas, unidades habitacionales y parques infantiles en Kiev y Zaporiyia.

Dos líneas claras: Putin iba por lana y salió trasquilado. Esperaba una guerra relámpago de 3 días y ya van más de 230. El tiempo le está jugando en contra. Mientras más días pasen, más va perdiendo terreno en lo militar, en imagen internacional, en lo económico, y en el apoyo de su pueblo, por más represión que haya al interior del país.

Y segundo, y esto es lo peligroso, cuando un dictador está acorralado sin salida, está la tentación de usar la opción nuclear, literalmente. En este momento la comunidad internacional tiene las alertas prendidas porque no se sabe cómo pueda reaccionar Putin ante un escenario de derrota inminente que cada vez se vuelve más factible, y en el que tenga que responder por crímenes de lesa humanidad.

En resumen, no es la caída del puente de Kerch, sino el augurio que ello conlleva.