Antisistema contra antisistema: la elección en Colombia.

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Por Israel Navarro

Twitter @navarroisrael

La elección presidencial de Colombia es un verdadero caso de estudio. Ahí les va por qué. Desde hace algunos años, las campañas dejaron de tratarse de la ideología política. Es decir, el votante dejó de elegir entre la izquierda o la derecha, sino entre el sistema o el antisistema.

Y generalmente esos candidatos conocidos como outsiders, que representan la opción más ajena al establecimiento tradicional, son los que terminan ganando la elección, porque la gente lo que más ansia es un cambio a la rancia política de siempre.

Por si no lo viste:

Así llegó al poder López Obrador en México, Bolsonaro en Brasil, Pedro Castillo en Perú y hasta el mismo Trump en Estados Unidos. Insisto, no se trataba de derechas ni izquierdas, sino de quién representaba un golpe al tablero y a las élites tradicionales. Bueno, pues en Colombia hay dos candidatos antisistema que se van a enfrentar en la segunda vuelta, Gustavo Petro, un exguerrillero de la desaparecida M-19 y Rodolfo Hernández, un empresario constructor que ha sido apodado el Trump colombiano.

Según las encuestas de la primera vuelta, la disyuntiva para el elector colombiano parecía clara: votar por el cambio radical de Petro, o votar por Fico Gutiérrez que representaba la continuidad al impopular gobierno de Iván Duque. Pero sorpresa, la gente vio una tercera opción en el discurso anticorrupción de Hernández, que lo colocó en la segunda vuelta, en la que irónicamente la diferencia principal entre ambas opciones es la ideología.

Es decir, volvemos al mismo modelo de elección de izquierda y derechas tradicional. Si Petro y Hernández pasaron a la segunda vuelta es porque ambos representan cambio, ahora tienen que definir qué tipo de cambio le van a dar a su pueblo, y desde ahí posicionarse como el mejor antisistema.

Para Petro el reto es grande porque, aun con el 40% de los votos que obtuvo en la primera vuelta, ahora tendrá en contra a la mayoría de los seguidores de Gutiérrez, quien hizo un llamado a apoyar a Hernández, así como también lo hizo Ingrid Betancourt al declinar su candidatura. Es decir, la segunda vuelta se llama “TUCOP, Todos Unidos Contra Petro”.

Para él hubiera sido mejor enfrentar a Gutiérrez en la segunda vuelta, porque ahí él antisistema, pero ahora se le ha complicado el panorama porque sus políticas han alienado a muchos electores que probablemente vean en Hernández un cambio más moderado. Si Petro se corre al centro, puede ser que no sea lo suficientemente antisistema para sus seguidores. Por eso es que la segunda vuelta promete bastante. Israel Navarro es Estratega Político del Instituto de Artes y Oficios en Comunicación Estratégica.