El director Taika Waititi le vendrá bien a Thor 4

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Hasta hace un par de semanas, el director Taika Waititi se encontraba enfocado en afinar los detalles para la futura adaptación del clásico anime Akira dirigida en 1988 por Katsuhiro Ôtomo. O eso sugería la oleada de rumores que aseguraban se encontraba en busca de un grupo de actores asiáticos para interpretar los papeles principales y además, ocupado en planificar la estética de la película. Pero el martes 16 de Julio, la noticia que el director neozelandés había aceptado dirigir y escribir el guión de la futura cuarta entrega de la franquicia de Thor, dejó atónitos a los fanáticos no solo de la obra de Ôtomo, sino también a los del Dios del Trueno. ¿No se suponía que el contrato del actor Chris Hemsworth estaba a punto de culminar? Para más inri, la mayoría de los fans todavía debatían el polémico asunto del aspecto y comportamiento del personaje en Avengers Endgame. ¿Qué significaba el regreso de Waititi a la dirección de la franquicia?

Aunque no lo parezca, se trata de buenas noticias. Thor, que para el final de la épica de los hermanos Russo parecía encontrarse a la deriva —y circunstancialmente asociado con el grupo de Los Guardianes de la Galaxia— necesita una mente imaginativa y audaz como la de Waititi para no sucumbir a la tentación de la caricaturización. Por supuesto, se trata de un asunto complicado para un personaje que en las manos incorrectas, puede funcionar bastante mal. Algo que ya fue evidente en 2011, cuando el director Kenneth Branagh trató de imprimir un aire melodramático y operístico a la primera parte de la franquicia, lo que provocó que el personaje recorriera un insulso camino del héroe al que solo otorgó algo de brillo el brillante Loki interpretado por Tom Hiddleston.

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Para el 2013, Alan Taylor dirigió el eslabón más flojo de la franquicia y quizás del MCU, con una combinación de ciencia ficción y fantasía que convirtió al personaje en un torpe héroe sin brújula y que no despertaba el menor tipo de interés. Thor: The Dark World se convirtió en una pequeña mancha en el listón de super éxitos de Marvel, por lo que el director de la tercera parte de la franquicia, se convirtió en motivo de interés y discusión.

La elección de Taika Waititi sorprendió a crítica y público: el neozelandés era conocido principalmente por su exitoso Mockumentary del 2014 What We Do in The Shadows y su extraño sentido del humor, que tenía poco o nada que ver con el tono y la personalidad de Thor. Hubo dudas y desconfianza, sobre todo después que llegara el primer póster y trailer que mostraron que Waititi estaba dispuesto a reformular desde sus cimientos a la franquicia. Mostrando una combinación de chillones tonos neón, a un Jeff Goldblum en estado de gracia y un humor pendenciero y absurdo Thor: Ragnarok llegó a su estreno sin que la audiencia supiera bien qué esperar de la película.

Pero el resultado fue extraordinario: El Thor de Waititi tiene la capacidad de reírse de sí mismo, pero también de recorrer un camino de autodescubrimiento que comienza por desmenuzar poco a poco la personalidad del dios del Trueno. Thor pierde todo lo que le resulta valioso y distintivo (a su padre Odín, al Mjolnir, su cabello, su investidura real e incluso, un ojo) y se encuentra luchando por su vida en medio de un campo de juegos bufo. Casi de manera casual, el Thor cinematográfico descubre su verdadero poder a través de la pérdida y se hace no solo el héroe definitivo, sino el más poderoso del MCU.

Un largo camino para un héroe en desgracia

La película fue un rotundo éxito. Con un sólido 93% de aprobación en RottenTomatoes y $ 854 millones de taquilla internacional, se convirtió de inmediato en uno de los momentos icónicos de Marvel. Waititi supo captar la esencia del personaje creado por Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby, para crear una nueva dimensión de su épica e historia. Además, el director explotó con inteligencia la indudable vena humorística de Chris Hemsworth, lo que convirtió a los chillones paisajes del planeta Sakaar en una exuberante combinación de humor absurdo y aventura espacial. Aún así, el tono ligero de Thor fue criticado e incomodó a varios de los fanáticos.

Sin duda, Thor: Ragnarok fue un cambio definitivo en el personaje de Thor, que allanó el camino hacia su redención y posterior derrota, en Avengers: Infinity War (hermanos Russo — 2018), en la que el personaje enfrenta su batalla más significativa hasta entonces. Luego que Thanos asesinara a sus súbditos y a su hermano Loki, Thor emprende un recorrido que le llevará enfrentarse con el Titán Loco y al final, falla al matarle. “Debiste apuntar a la cabeza”, murmura Thanos aún con la recién forjada hacha Stormbreaker clavada en el pecho para luego, llevar a cabo el chasquido mortal que asesinaría a la mitad de la vida en el Universo, sin que Thor pueda evitarlo.

En Avengers: Endgame (de nuevo a cargo de los hermanos Russo), Thor se encuentra en el último estadio de esta larga travesía por el dolor y la angustia. Luego de sobrevivir al chasquido mortal de Thanos, se entrega a un espiral de autodestrucción, lo que convierte al personaje efusivo, radiante y lozano de las anteriores películas en una parodia de sí mismo. Este Thor fuera de forma, barbudo y torpe, se convirtió en el personaje más humano de una película en que se le rinde silencioso tributo al dolor y al duelo de la pérdida.

Para el regreso de Thor a la pantalla grande, Marvel debe lidiar con las consecuencias de esta evolución y sin duda, la dirección de Waititi es la más adecuada para brindar continuidad a este singular camino del héroe. Después de todo, el Hijo de Asgard recorrerá por primera vez un camino en solitario sin llevar la presión de ser el hijo de Odin, hermano de Loki o cumplir una misión extraordinaria. Con su planeta de origen destruido, sin la compañía de buena parte de su aliados y convertido en el personaje más humano del MCU, este nuevo Thor parece más a tono con la singular perspectiva de Waititi sobre el heroísmo y el poder.

Además, este podría ser el momento ideal para que Waititi utilizara el lienzo en blanco de la historia de Thor y adaptara otros personajes de la tradición cósmica de Marvel, como ya hizo en Thor: Ragnarok con el Gran Maestro, interpretado en una psicodélica combinación entre truhán y místico por el actor Jeff Goldblum. Aprovechar el hecho que Thor es un personaje poderoso, con una historia rica en matices y que admite todo tipo de reinvenciones, puede permitir a Waititi revitalizar no sólo la franquicia, sino evitar agotamiento del cine de superhéroes, un riesgo constante que el MCU enfrenta con el estreno de cada película.

Cual sea el resultado, la dirección de Waititi no podría llegar en un momento más adecuado: la imagen de Thor, monumental y fuerte, el cabello trenzado y llevando sus armas preferidas con firmeza, es el símbolo de un tipo de redención de la cual pocas veces se medita en la cultura popular. Renacido después de la derrota y recuperado su poder, Thor es algo más que el héroe vanidoso y simple que sonreía a su padre Odín en un palacio dorado. Recuperado a medias, el personaje representa una travesía interesante que puede brindar un singular aliciente a su nueva y hasta, desconocida historia. Algo a lo que Waititi podría dar el giro más inesperado y audaz.

Con información de Hipertextual

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